El proceso de autoevaluación institucional constituye la mayor fuente de riqueza para una universidad comprometida con el desarrollo de sus funciones sustantivas. Así lo entendió, la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) que dio por concluida su V Autoevaluación Institucional (AEI), como parte de un proceso de revisión interna y externa, que dejó plasmado en un informe final y que se vio enriquecido con las recomendaciones que hizo el Comité de Pares Evaluadores, tras su visita en noviembre pasado.
La UNCUYO es la primera universidad del país en atravesar cinco procesos de autoevaluación. Es una herramienta de gran valor para la mejora de la calidad académica y el seguimiento de la gestión, que permite no sólo analizar todo lo construido sino proyectar estratégicamente el futuro de la universidad.
"Tenemos la firme convicción de que somos una institución que siempre está trabajando por la mejora continua. Ese es nuestro norte y siempre lo ha sido. A medida que hemos ido avanzando, se ha ido generando una metodología de trabajo que marca un camino sin retorno. Tenemos una herramienta. Lo que tenemos que hacer es mantenerla y seguir trabajando en ese sentido", dijo la rectora Esther Sanchez.
La Rectora también puso en valor que después de cinco procesos de autoevaluación, las devoluciones siempre han sido buenas y que se ha trabajado en los aspectos observados. De esta última experiencia —a la que describió como sumamente rica— remarcó: "En esta autoevaluación decimos "esto es lo que hacemos" y tenemos claro que nos falta mucho por caminar y por mejorar. Mis felicitaciones, no puedo más que decirles que me siento sumamente orgullosa del trabajo que están haciendo, del trabajo que se concluyó, pero también del que continúa", expresó.

"La autoevaluación fue un proceso complejo, difícil, desafiante, que se pudo hacer por un equipo central de lujo, que está formado por personas que realmente tienen un compromiso con la institución y una capacidad de trabajo que pocas veces he visto", señaló, por su parte, la coordinadora general de AEI, y vicedecana de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN), Florencia Tarabelli.
En relación con los resultados obtenidos dijo: "Son de una enorme riqueza porque nos mostraron la universidad que tenemos, la universidad que soñamos, la universidad que soñaron quienes nos antecedieron y pudieron pensar los planes estratégicos, y también cuáles son los temas, cuáles son las problemáticas que tenemos que seguir trabajando".
"Nuestra universidad produce una riqueza invalorable —continuó Tarabelli—, produce la mayoría o más de la mitad de los profesionales que conforman nuestra provincia, que impactan en el país, que viajan y son referentes y que son tomados en países, en universidades, en industrias de todo el mundo. El valor de producción que tiene nuestra universidad es infinito".
En esa línea destacó que la UNCUYO es una institución referente no sólo por su enorme oferta educativa sino porque produce con un enorme compromiso salud, extensión, vinculación y bienestar. Al mismo tiempo, advirtió que el gran desafío radica en mostrarle a la sociedad el valor que produce y la importancia que quienes quieran estudiar allí, puedan hacerlo.

Reconocimientos y puesta en valor de la herramienta
Para dar un cierre formal a este proceso institucional, se propició un encuentro con referentes de toda la comunidad donde se repasaron cuestiones centrales y se reconoció la labor de quienes participaron de la experiencia. La ocasión sirvió para socializar los resultados alcanzados, dar cuenta de la instancia de evaluación externa y, de modo colectivo y reflexivo, poder compartir aprendizajes sobre el proceso en general bajo una dinámica de taller.
En ese contexto, la coordinadora de la AEI planteó que la intención del encuentro —además de agradecer y reconocer el trabajo hecho— es dejar plasmada, sistematizada, una metodología que sea eficiente, que sea buena.
"Queremos indagar sobre cómo transitaron este proceso, cómo les resultaron las herramientas, qué entienden que funcionó y qué no funcionó, y qué deberíamos mejorar, desde un lugar de absoluta crítica constructiva. Lo que queremos es que, de manera sincera y reflexiva, podamos mejorar las herramientas que hemos usado, porque en cinco años va a venir la sexta. Entonces, tenemos la responsabilidad de dejar una buena metodología que puede ser perfectible, mejorable, dejar plasmada una metodología de trabajo que además permita darle trazabilidad a los resultados que vamos teniendo en cada proceso de evaluación", detalló Tarabelli.

Algunos datos del informe final
A la luz de sus objetivos estratégicos, la UNCUYO evaluó el período 2014-2022 y algunos avances hasta 2024. Fue una experiencia transversal a toda la Universidad y con un componente fuertemente participativo, lo que le permite conocer, desde una mirada integral, los logros, las dificultades y los desafíos en el desarrollo de sus funciones de docencia, investigación, extensión, vinculación, bienestar y gestión institucional.
Durante ese tiempo, la casa de estudios consolidó su diversidad académica y el compromiso con la educación pública a través de 48 carreras de pregrado, 163 carreras de grado, 41 especializaciones, 51 maestrías y 28 doctorados. Actualmente la comunidad UNCUYO reúne a más de 48.000 estudiantes, 5500 docentes, 1500 no docentes y está presente en más de 20 puntos geográficos de la provincia.
A su vez, la matrícula creció más del 10% y la tasa de retención promedió el 86%. En paralelo más de 20 estudiantes se graduaron, aumentó más del 20% el cuerpo docente, se efectivizaron 936 cargos no docentes y más de 2000 cargos docentes, además de avanzar en la perspectiva de género, incluyendo la paridad en cargos electivos.
En materia de salud, para la comunidad universitaria y la sociedad, la institución dispone de una amplia red de servicios. La comunicación también es central, al igual que el arte y la cultura de la mano de sus organismos artísticos, demostrando la excelencia de su formación. Destaca en este período la puesta en marcha y refuncionalización de los espacios de recreación, deporte y cuidado.
Esta revisión estuvo marcada por la emergencia sanitaria global, ya que la pandemia obligó a la transformación rápida, mostrando la adaptación y resiliencia del sistema y el compromiso del personal para asegurar la continuidad académica. También aceleró la capacidad en competencias digitales y promovió abordajes pedagógicos integrales, incluyendo herramientas para el manejo de emociones en el aula.