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Premian a joven ingeniero por un diseño que permite diagnosticar “la salud” de las máquinas

Matías Gaudenzi Samper, recién graduado del Instituto Balseiro, obtuvo el primer puesto del premio a la innovación tecnológica que otorga el Centro Argentino de Ingenieros. Lo galardonaron por el desarrollo de un prototipo de monitor de vibraciones para máquinas de proceso.

09 de diciembre de 2021, 12:34.

Premian a joven ingeniero por un diseño que permite diagnosticar "la salud" de las máquinas

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Las máquinas pueden “avisar” cuando se están por romper. ¿Cómo? Con los sonidos y ruidos que produce o, mejor dicho, por las vibraciones generadas. Los desafíos para aprender a diagnosticar el estado de salud de las máquinas, y así poder prevenir daños, son muchos. Por un proyecto en ese campo, Matías Gaudenzi Samper, de 25 años y recién egresado del Instituto Balseiro fue galardonado por el Centro Argentino de Ingenieros (CAI).

El joven ingeniero obtuvo el primer puesto en el certamen “XXI Premio Pre-Ingeniería de Innovación Tecnológica 2020-2021” del CAI, por su proyecto titulado “Desarrollo de un prototipo de monitoreo de vibraciones para máquinas de proceso”. Gaudenzi realizó este trabajo como estudiante de quinto año de Ingeniería Mecánica del IB, puertas adentro del Laboratorio de Vibraciones del Centro Atómico Bariloche (CAB), bajo la dirección de Daniel Brasnarof y la codirección de Matías Marticorena. 

“Este desarrollo incluye el diseño de electrónica de acondicionamiento de señales y la programación de un software capaz de detectar fallas incipientes en dichas máquinas en forma automática y en línea, trabajo que incluyó un análisis de costos para evaluar la conveniencia del desarrollo de un dispositivo de este tipo”, informó el CAI en su sitio web.

El acto de entrega, que incluyó una instancia de coloquios y presentaciones, fue a fines de noviembre pasado en la ciudad de Buenos Aires. La tradicional convocatoria unificó el premio de 2020 -suspendido por la pandemia de COVID-19- con el de 2021. En esta oportunidad, el CAI recibió 36 trabajos de estudiantes del último año de carreras de ingeniería de 15 universidades distintas, pertenecientes a las provincias de Buenos Aires, Río Negro, Salta, Santa Fe y Jujuy.

Este premio tiene como objetivo la promoción y el interés de los estudiantes universitarios en las temáticas relacionadas con la innovación tecnológica y su instrumentación práctica, dentro de los múltiples campos de las ciencias de la ingeniería, premiando trabajos originales. 
 

Máquinas y su “salud”

Al ser consultado por el proyecto por el cual fue reconocido, Gaudenzi, comentó que el mismo consiste en un sistema de protección, monitoreo y diagnóstico automático de máquinas de proceso.

“Esencialmente, esto significa que el sistema estudia las vibraciones con el fin de establecer el estado de ´salud´ de una máquina. Así, se busca determinar si es necesario detenerla por alguna falla en proceso y diagnosticar cuál es esa falla de forma automática. Más adelante, se buscaría poder predecir con seguridad cuándo es que se produciría la falla, basado en los datos adquiridos por el sistema”, explicó Gaudenzi.

Por este proyecto, el cordobés fue premiado con un monto de dinero, una beca de la Fundación Endeavor Argentina para el programa “Ventures Academy” y un mentoreo de la Fundación Avina. Además, Gaudenzi y las dos ingenieras que completaron el podio del premio recibirán la incorporación -sin cargo- al CAI como socios/as por dos años. Cabe destacar que el ingeniero mecánico ya ha recibido propuestas de diferentes entidades para continuar con el desarrollo y eventual aplicación del proyecto en la industria. 

“El reconocimiento es una gran fuente de orgullo para mí. Para ser convocado a los coloquios era necesario tener una idea tecnológica innovadora. Pero una gran parte de la evaluación del coloquio tenía que ver con la ´utilidad potencial del desarrollo´ para la sociedad en sí. Siento que esto es importante porque no se trata únicamente de un logro académico, sino de usar el desarrollo tecnológico para atender a necesidades concretas”, dijo el ingeniero.


Sobre su paso por el Balseiro

“La formación que tuve en el IB se asemeja mucho a la forma en la que aprendí a nadar: en el lado hondo de la pileta. Te acostumbras a estar en situaciones en donde quizás no sabes exactamente por donde arrancar, pero sabes que tenés que moverte para llegar a donde querés llegar ”, comentó Gaudenzi, quien es uno de los siete graduados de la 17ª promoción de Ingeniería Mecánica

Me gustaron las materias experimentales. Me gustó la mentalidad de que no hay ‘una’ forma de resolver un problema, y la libertad de poder elegir muchas veces por donde encarar un desafío. Desafíos que, definitivamente, no faltaron a lo largo de la carrera”, agregó el joven cordobés, que en su tiempo libre disfruta varios hobbies, como el kitesurf, la montaña, la comida y la lectura.

Ante la pregunta de por qué eligió estudiar esta carrera respondió: “En retrospectiva, no debería sorprenderme que terminé estudiando Ingeniería Mecánica. Me gusta desarmar cosas, para ver qué tienen adentro y por qué andan”.

Además, contó que de chico le gustaban los juguetes que necesitaban ensamblaje, muchas veces tan complicados que los terminaban armando su padre o su abuelo. “Todas estas cosas fueron parte de mi niñez. Ahora, de más grande, me gustan las mismas cosas, solo que a mayor escala. Motores gigantes, turbinas de aviones y brazos robóticos”, concluyó.

Ingeniería Mecánica es una de las cuatro carreras de grado que se pueden estudiar en el Balseiro. El Instituto dependiente de la UNCUYO abrirá nuevas inscripciones el próximo 24 de enero de 2020

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