En el marco del Sistema de Convivencia Escolar (SCE), y como parte de una política orientada al cuidado integral, el Colegio Universitario Central (CUC) de la UNCUYO implementará a partir del ciclo lectivo 2026 un Régimen Institucional de Uso de Teléfonos Celulares que establece el resguardo obligatorio de los dispositivos durante la jornada escolar.
Andrea Radich, directora del CUC, enfatizó que de ninguna manera se busca prohibir el uso de los celulares, sino que es una medida de cuidado. "La implementación del régimen de resguardo del celular en la escuela de ninguna manera busca prohibir su uso, por el contrario, es una medida de cuidado: cuidar la calidad de atención de los estudiantes, promover más y mejores vínculos entre ellos y generar las condiciones que hacen posible un aprendizaje profundo y significativo", destacó.
Y añadió que en un contexto donde todo compite por la atención de nuestros adolescentes, la escuela tiene la responsabilidad indelegable de proteger el tiempo escolar como un espacio de encuentro, concentración y desarrollo integral.
Una decisión pedagógica y preventiva
La normativa establece que la regulación no constituye una sanción disciplinaria, sino una medida organizativa y preventiva. El objetivo es garantizar un entorno que favorezca el aprendizaje significativo, la concentración sostenida y el bienestar socioemocional de estudiantes y docentes.
La experiencia de años anteriores, basada en la autorregulación y el uso responsable, permitió advertir límites para sostener hábitos digitales saludables de manera constante. En paralelo, informes pedagógicos y estudios recientes han señalado el impacto de la multitarea digital y de la exposición permanente a notificaciones en la memoria de trabajo, la atención y la regulación emocional.
En este contexto, el colegio de la UNCUYO decidió avanzar hacia un régimen más claro, consistente y compartido por toda la comunidad educativa.
Luz, una estudiante de tercer año, señaló que la medida, aunque genera algo de molestia, no es del todo mala. "Vamos a ver cómo resolvemos el tema del buffet. Pero está bueno que haya una desconexión, al menos en la escuela. Por ahí revisaría el tema de los recreos, porque no se cómo nos vamos a entretener si no tenemos otra cosa que hacer", dijo con cautela.

Una oportunidad para recuperar presencia
Un padre de la comunidad valoró la medida como una oportunidad para recuperar tiempos de mayor presencia y concentración en la escuela. Señaló que, en ocasiones, incluso las familias interrumpen a sus hijos durante el horario de clases con mensajes que podrían esperar, y destacó la importancia de respetar ese tiempo como un espacio propio de aprendizaje.
“Me parece muy valiosa esta desconexión. A veces incluso las familias escribimos mientras están en clase y eso también interrumpe. Está bueno volver a respetar ese momento. Siempre hay inquietud por lo que circula en redes, por los modelos que aparecen allí y por ese mundo que no siempre es la realidad. Por eso creo que, especialmente en el colegio, cuanto más tiempo puedan estar sin el teléfono, mejor”, expresó el papá de una estudiante de primero.
También mencionó situaciones cotidianas que pueden generar dudas prácticas —como la compra en el kiosco o el uso de pagos digitales—, aunque consideró que son aspectos organizativos que pueden resolverse con alternativas previstas por la institución.
En ese sentido, subrayó que la medida representa una decisión positiva para fortalecer la atención, el encuentro y la convivencia en un espacio formativo clave como la escuela.
Cómo funcionará el régimen
Cada aula contará con una caja de guardado institucional identificada. Al inicio de la jornada —desde las 8— los estudiantes deberán apagar el celular o colocarlo en modo avión y depositarlo en el casillero asignado. La caja permanecerá cerrada con llave hasta el final del turno.
El procedimiento será supervisado por preceptoría y docentes, según lo establecido en una disposición próxima a publicarse. Allí se establece, entre otros aspectos, que los dispositivos serán reintegrados al finalizar la jornada escolar. Es importante señalar que no se permitirá su uso durante recreos.
Vale aclarar que el retiro y uso del celular estará habilitado únicamente en situaciones específicas. Por ejemplo, cuando el o la docente lo requiera para una actividad pedagógica planificada, con propósito y tiempo definidos. También se permite su uso ante situaciones de fuerza mayor autorizadas por preceptoría o dirección. Por otro lado, en casos de necesidades educativas o médicas podrá usarse con aval del Servicio de Orientación Escolar (SOE). En todos estos casos, finalizada la situación excepcional, el dispositivo deberá volver a la caja correspondiente.

Responsabilidad compartida
La medida supone un compromiso colectivo. Las y los estudiantes deberán cumplir con el depósito obligatorio del celular; las familias, evitar la comunicación directa durante el horario escolar y utilizar los canales institucionales ante cualquier necesidad; el equipo docente y preceptoría supervisarán el cumplimiento; y el equipo directivo junto al SOE acompañarán la implementación y realizarán evaluaciones periódicas.
Asimismo, el Colegio desarrollará talleres de ciudadanía y bienestar digital, espacios de orientación para familias y acciones de formación docente para fortalecer prácticas pedagógicas con y sin tecnología.
Una escuela como espacio de cuidado, encuentro y concentración
“La escuela como espacio de cuidado, encuentro y concentración” es el principio que orienta esta decisión institucional. Lejos de desconocer el valor pedagógico de la tecnología, el CUC reafirma que su uso puede ser una herramienta potente cuando está al servicio de una propuesta didáctica clara.
Al mismo tiempo, sostiene que establecer tiempos y espacios libres de dispositivos es también una forma de educar: aprender a esperar, a escuchar y a sostener la atención son competencias fundamentales para el desarrollo integral.
La implementación del régimen será evaluada a los tres meses y revisada anualmente en el marco del SCE, con el propósito de ajustar y mejorar la medida a partir de la experiencia institucional.