En el Salón de Actos del Instituto Balseiro (IB), en Bariloche, autoridades de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) reconocieron con el título de Doctor Honoris Causa al físico Conrado Franco Varotto, convirtiéndose en el primer graduado de la UNCUYO en recibir la máxima distinción académica.
Con 85 años recién cumplidos, Varotto sustenta una destacada trayectoria científica, académica y de gestión vinculada al desarrollo tecnológico argentino. Formado en el Balseiro y con estudios de posgrado en la Universidad de Stanford, combinó la investigación y la docencia con la conducción de proyectos estratégicos en el ámbito nuclear y tecnológico.
Fue impulsor y principal gestor de la creación de INVAP y lideró el desarrollo de tecnologías que permitieron a la Argentina alcanzar capacidades propias en áreas estratégicas, entre ellas el enriquecimiento de uranio y la tecnología de reactores de investigación. Al frente de la CONEA, promovió la consolidación del Plan Espacial Nacional y dirigió el desarrollo y puesta en órbita de los satélites SAC-C, SAC-D/Aquarius y SAOCOM 1A y 1B, además del proyecto del lanzador Tronador II.
La ceremonia de entrega
Integraron la mesa académica, la rectora Adriana García, la directora del IB, Graciela Bertolino, y los vicedirectores Marcelo Kuperman (Ciencias) y Rubén Sosa (Ingeniería). El salón estuvo colmado de autoridades académicas, científicas y de gobierno, además de miembros de la comunidad del IB-CNEA.
"Creo que ustedes saben que él es italiano nacionalizado argentino. La Argentina le abrió las puertas a través de diversas instituciones, pero sobre todo del Instituto Balseiro. Esa es una de las características de nuestra nación y por algo en su tesis doctoral la dedicatoria que hace es: ´Hay un país extraordinario, gracias a mis padres por traerme a vivir en él`. Quiere decir que él, en su conciencia, sabía qué es, qué era la Argentina, y qué destino se merecía la Argentina", reflexionó al respecto Adriana García.
"Cuando hablamos de instituciones —agregó la Rectora—, hablamos de organizaciones y las organizaciones tienen por fin el bien común. ¿En qué pensó él y otros compañeros para decir, 'Vamos a crear una empresa?' ¿En qué pensó él? Él pensó en su riqueza, en su patrimonio, ¿no? Él pensó en el bien común y en el bien de todos los argentinos. En definitiva, pensó en la persona, no en el individuo. Pensó en la persona".
"En el Estatuto Universitario tenemos distinciones, cuando uno ya termina su vida académica, la comunidad lo distingue: profesor emérito, profesora emérita, profesor, profesora consulta, profesor honorario. El Doctor Honoris Causa siempre fue reservado no para los graduados, sino para aquellas personas que contribuyen a esa comunidad, pero que no pertenecen, insisto, a la Universidad. Este es el primer Doctor Honoris Causa que tengo el orgullo de dar a un graduado de la Universidad Nacional de Cuyo, el doctor Conrado Franco Baroto. Este es también un día histórico, el reconocimiento a nuestros graduados", enfatizó la Rectora.

“A este reconocimiento yo no lo veo como reconocimiento a mi persona, sino como un reconocimiento a un grupo. Es imposible hablar acá, sin decir gracias Balseiro”, subrayó Conrado Franco Varotto, tras convertirse en el flamante Doctor Honoris Causa de la UNCUYO.
Refiriéndose al futuro del desarrollo científico y tecnológico en Argentina y Latinoamérica, el físico propuso "romper el libreto" tradicional frente al avance de la IA y el poder de las grandes corporaciones multinacionales, proponiendo una transformación que surja del propio sector científico-tecnológico, ya que considera que no vendrá de la esfera política.
"Supongamos que somos capaces de juntar las capacidades académicas, estatales de investigación, privadas del sector nuclear, de todos los países de la región, alrededor de un par de proyectos nucleares con gran impacto. Aunamos las neuronas de todos los países de la región para soldar ese algoritmo. Si fuéramos capaces de aunar la capacidad de los países en la región y si fuéramos capaces de juntar las capacidades de los países de la región en la parte del hardware, saldría un monstruito de hardware", afirmó con firmeza Varotto.
"Y si convencemos a las corporaciones locales, medianas locales de la región, por supuesto, para que se animen a formar una gran corporación de Latinoamérica para balancear la corporación del Norte, ¿qué pasaría? En mi opinión, esa es la solución. ¿Es utópica? Insisto que no. La experiencia de la ABACC y el Mercosur demuestran que la desconfianza entre países podría ser superada", argumentó.
“Lo que propongo es muy simple —agregó Varotto—, como primer paso bastaría que un pequeño grupo de personas, tanto de nuestro sistema de ciencia y tecnología, como de empresarios y banqueros, que se conozca y se tengan confianza, se pusieran en blanco y negro los primeros mecanismos que podría conservar la formación de esa gran corporación. Luego sería invitando a personas similares de otro país y así sucesivamente para que hagan. Como sería una iniciativa de personas y empresas, el posible involucramiento de entes estatales podría darse una vez que se tenga el diseño de las corporaciones y se vea claramente qué tipo de aportes podrían hacerse. Soy consciente que a primera vista parece una idea loca, pero más loca fue la idea de San Martín de cruzar Los Andes y llegar a Perú".

Aniversario del INVAP
En el marco de la distinción honorífica, autoridades del Instituto Balseiro realizaron un pequeño homenaje por los 50 años de vida de la empresa argentina INVAP, Investigaciones Aplicadas. A propósito de este aniversario, la rectora Adriana García expresó: “Es un espacio que tiene un lugar, que tiene un territorio, pero que tiene una amplitud nacional e internacional, que es parte del esquema geopolítico del mundo. Si no entendemos este espacio de experiencia y no lo defendemos, la otra categoría, que es la del horizonte de expectativa, va a quedar trunca. Estamos en este momento celebrando 50 años de un espacio de experiencia. Es una iniciativa, es el presente, pero que indudablemente tiene que proyectarse”.
"En este encuentro donde veo rostros de la vida universitaria —continuó diciendo la Rectora—, veo también rostros muy jóvenes y es en ellos donde se deposita este horizonte de expectativa. Son ellos los que tienen que conocer la historia, la historia del Instituto Balseiro, la historia del INVAP, la historia en los distintos contextos en los que nos tocó vivir, en los que nos tocó insistir, en los que nos tocó transformarnos, en los que nos tocó adaptarnos y en los que nos tocó crear. Son ellos la esperanza de continuar, son ellos la esperanza de que la soberanía científica y tecnológica de nuestro país sea una realidad".
En ese contexto, la directora Graciela Bertolino entregó una placa conmemorativa al gerente general y CEO de la empresa argentina de alta tecnología, Darío Giussi, quien señaló: “Hoy no festejamos el cumpleaños del INVAP. Hoy festejamos un aniversario de lo que podemos hacer los argentinos cuando nos unimos y caminamos en la misma dirección. Y parece un lugar común, pero se lo cuestiona tanto, se lo cuestiona tanto y tanto que no nos va a quedar más remedio que persistir y persistir. Y eso es lo que nos va a llevar a cumplir otros 50 años”.

Se pueden repasar más detalles de la ceremonia que realizó el Instituto Balseiro en este enlace: https://www.ib.edu.ar/el-instituto-balseiro-rindio-homenaje-a-la-empresa-invap-por-su-cumpleanos-50/
Acerca del flamante Doctor Honoris Causa
Conrado Franco Varotto nació en Italia y emigró a la Argentina en 1951. A la temprana edad de 15 años ingresó a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y en 1959 obtuvo una beca de la CNEA para incorporarse al entonces Instituto de Física de Bariloche (hoy Instituto Balseiro), donde se graduó como Licenciado en Física en 1962 y obtuvo su Doctorado en la misma especialidad en 1968.
Complementó su formación de posgrado en el exterior, al desempeñarse entre 1968 y 1970 como Investigador Asociado en el Departamento de Ciencias de los Materiales de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, bajo el amparo de una beca del CONICET.
Su trabajo docente y formativo mantiene un vínculo estrecho con el IB, institución donde ejerció la docencia en dos periodos. En paralelo a sus tareas de enseñanza, ejerció un rol clave de gestión de ciencia aplicada como Coordinador del Programa de Investigación Aplicada del Centro Atómico Bariloche de la CNEA. Su compromiso con las nuevas generaciones de tecnólogos continuó vigente a lo largo de las décadas, destacándose su participación en 2022 como jurado en el certamen de emprendimientos tecnológicos IB50K.
Varotto fue el principal gestor del proyecto surgido en 1974 dentro de la CNEA que culminó en la fundación, en 1976, de la empresa de tecnología INVAP, de la cual se desempeñó como su primer gerente general y técnico hasta 1991. Bajo su dirección, diseñó una estructura institucional sumamente innovadora para INVAP al constituirla como una sociedad del Estado propiedad de la provincia de Río Negro y con un directorio presidido por la CNEA, logrando operar de forma competitiva en el mercado y sin recibir subsidios estatales.
Años más tarde, lideró el sector espacial nacional al presidir la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) entre 1994 y 1996, y asumir luego como su director ejecutivo y técnico entre 1997 y 2018, período en el cual dotó a la institución de un Plan Estratégico y de un Plan Espacial Nacional con objetivos, cronogramas y presupuestos claros tras suceder a la disuelta Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales y al proyecto del lanzador Cóndor.
Su participación en actividades nacionales abarca proyectos estratégicos fundamentales en el sector nuclear y espacial de Argentina. Entre 1976 y 1987, impulsó y dirigió el proyecto de Desarrollo de Tecnología de Enriquecimiento de Uranio de la CNEA, permitiendo al país dominar esta fase crítica del ciclo de combustible nuclear. Asimismo, colaboró en la construcción del reactor de investigación RA-6 y en el desarrollo de la tecnología de zircaloy, sentando las bases para que el país exportara reactores a Argelia, Egipto, Australia, y más recientemente a los Países Bajos y Brasil.
Además de iniciar las gestiones para el diseño y construcción de los satélites nacionales SAC-A y SAC-B. Al frente de la CONAE, coordinó el desarrollo y puesta en órbita de los satélites de observación terrestre SAC-C, SAC-D/Aquarius (en cooperación con la NASA), y los satélites de radar SAOCOM 1A y 1B, junto con el desarrollo del lanzador Tronador II, manteniéndose desde 2018 como asesor ad honorem de dicho organismo.
Su destacada trayectoria le ha valido múltiples reconocimientos nacionales e internacionales. En el ámbito local, fue galardonado con galardones como el Premio Lana Sarrate (1974), el Premio de la Sociedad Científica Argentina (1980-1985), el Konex de Platino (1982-1992), la Cruz Naval a los Servicios Distinguidos (2005), el Premio Consagración de la ANCEFN (2012), la Mención de Honor Senador Domingo Faustino Sarmiento (2015), el Premio Balseiro (2017), el Premio Trayectoria Houssay (2018) y la distinción de Investigador de la Nación Argentina (2019). Asimismo, es miembro de la Academia Nacional de Ciencias desde 1989, y Académico Honorario de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires desde 2013.
En el plano internacional, fue distinguido en Italia con el título de Caballero de la Ordine della Stella della Solidarietà Italiana (2003), el grado de Oficial de la Orden al Mérito del Gobierno de Italia (2008) y el Premio Eccellenze Venete nel Mondo de la Región del Véneto (2017).