Ante una sala Roja de la Nave UNCUYO repleta, Joan Manuel Serrat recibió el Doctorado Honoris Causa. El músico catalán obtuvo el mayor reconocimiento que otorga la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) con mención especial al mérito político-cultural. Fue por pedido de las facultades de Ciencias Agrarias (FCA) y de Ciencias Económicas (FCE), que impulsaron el reconocimiento en el marco de la Maestría en Responsabilidad Social y Desarrollo Sostenible, que ambas gestionan.
El emotivo acto comenzó con un momento especial que regalaron al encuentro los músicos Lisandro Bertín y Laureano Busse y los bailarines Rocío Calderón y Emanuel Lucesole. Los artistas ofrecieron dos canciones profundamente ligadas a esta tierra cuyana, como un gesto de encuentro entre la identidad cultural mendocina y la sensibilidad del homenajeado.
Luego de entonar los himnos argentino, español y de la Universidad Nacional de Cuyo, la profesora Mónica Pacheco compartió las razones que llevaron a la elección de Serrat para el máximo reconocimiento de la UNCUYO. En los considerandos de la resolución se menciona “la defensa de la libertad y la diversidad cultural, y un compromiso social que lo ha convertido en referente ético y artístico”, además de “su aporte sustantivo a causas sociales”. A su vez, se destaca la profunda coherencia entre la vida y obra del artista y los principios que orientan la formación en Responsabilidad Social y Desarrollo Sostenible: la defensa de los derechos humanos, la libertad de expresión, la diversidad cultural, la sostenibilidad ambiental y la ética pública.
"Nuestra resolución expresa que el verdadero legado de Serrat reside en su capacidad para tender puentes entre culturas, pero también entre generaciones. Y esto muestra que no solo conecta culturas de diversos espacios, sino que vincula tiempos. ¿Cuántas generaciones hemos crecido apropiándonos de los profundos valores éticos, políticos, estéticos, que promueven sus canciones? Incluso aquí desde este lugar en Mendoza, sus valores nos han acompañado en nuestras propias luchas por los recursos naturales, por los derechos humanos, por la democracia, gracias por eso maestro, gracias", sostuvo Pacheco.
La rectora de la UNCUYO, Esther Sanchez fue la responsable de entregarle el título y la medalla al nuevo doctor Honoris Causa de la UNCUYO, mientras que el vicerrector Gabriel Fidel otorgó la resolución y el regalo institucional.

Con sus palabras, la funcionaria celebró la distinción porque su obra, "nos acompaña y nos muestra una forma de ver el mundo". "Usted ha demostrado que la palabra bien dicha es muy poderosa, y que la canción puede ser mucho más que música: puede ser memoria, pensamiento y refugio", sostuvo.
"Hoy nuestra Universidad distingue al artista extraordinario, al hombre que, a lo largo del tiempo, sostuvo con coherencia los valores que expresó con su poesía y su música. Con la sensibilidad que atraviesa toda su obra ha llamado a reconciliarnos con la naturaleza, a cuidar la casa común y a comprender que no hay futuro posible sin responsabilidad ambiental y social", enfatizó la autoridad universitaria.
"Las universidades —continuó Sanchez— tenemos una misión que va más allá de generar y transmitir conocimientos: tenemos la responsabilidad de formar ciudadanía crítica, sensible y comprometida, estamos llamadas a transformar vidas. Usted ha enseñado desde el arte y el ejemplo a mirar el mundo con ojos despiertos. Nos ha recordado que la sensibilidad humana se completa cuando aprendemos a escuchar el pulso de la naturaleza y a habitar el planeta con responsabilidad y cuidado".
"Por eso su obra habita, con toda legitimidad, el territorio del pensamiento universitario. Y ha demostrado que las voces verdaderas no se retiran nunca del todo, porque permanecen en la memoria colectiva, siguen dialogando con las nuevas generaciones", expresó la Rectora.
"Gracias por la belleza, por la lucidez, la ternura, por habernos recordado, una y otra vez, que la dignidad humana no es negociable. A partir de hoy, tenemos el honor de que usted integre la comunidad de nuestra querida Universidad, cuyo lema es Ser de la UNCUYO, es para siempre. ¡Bienvenido maestro a su casa!", concluyó la máxima autoridad universitaria.

La voz del homenajeado
En su discurso, el galardonado artista destacó su vínculo con el vino a partir de una anécdota familiar que compartió con el público y dejó algunas reflexiones sobre determinados tópicos: el valor del arte, la democracia y la libertad, la educación, el individualismo, el conocimiento, y el compromiso del artista con la realidad.
“Con este reconocimiento se esté valorando esta parcela de la poesía que es la canción popular. A la que he dedicado parte de mi vida escribiendo y cantando canciones. Escribir y cantar ha sido mi oficio durante 60 años. Soy hijo de padre catalán, madre aragonesa, por tanto soy bilingüe”, dijo Serrat al comenzar su alocución.
“Los artistas, antes de artistas, somos individuos que vivimos en una realidad. Somos observadores de esa realidad, esa que nos nutre de una forma u otra. Hay que tomar partido, siempre hay que tomar partido, hasta mancharse. Personalmente les aconsejo que desconfíen de aquellos que se manifiestan apolíticos. Son políticos terroríficos”, enfatizó.
Fiel a su compromiso social y político aseguró: “Creo fundamentalmente en la tolerancia, en la democracia y en el respeto al derecho genérico. La democracia es el medio natural que tenemos para la protección y la realización efectiva de los derechos humanos. Y sus principios solo lo son si van de la mano de la justicia. No existe democracia de verdad que no lleve de su mano la tolerancia, la justicia y el respeto al derecho ajeno”.

“Nada prospera si no se cuida. Y la libertad no se regala, la libertad se gana. La libertad se gana poco a poco y se defiende día a día, se cuida. Haríamos bien de protegernos de la desmemoria y cuidar parcelas de libertad y avances sociales conseguidos con tanto y tanto esfuerzo”, dijo.
En esa misma línea, ponderó el conocimiento y las instituciones que lo promueven. "Frente a la desinformación y la ignorancia que nos rodean, este mundo tremendo que se nos viene encima, cotidianamente un mundo de desinformación, hay que fomentar el conocimiento. Defender las bondades del conocimiento parece algo tan innecesario y obvio como argumentar la necesidad que tenemos de alimentarnos o de respirar. También tenemos necesidad de conocimiento. Porque solo con conocimiento se progresa. Progresa individual y colectivamente un pueblo con conocimiento, con escuelas, con universidades, con escuelas para todos, que no sean un negocio, que sean una evolución", remarcó.
También defendió la idea de superar el individualismo con democracia. “Una sociedad que fomente el individualismo como salida al tiempo que nos toca vivir, nos está conduciendo al abismo. Solamente como pueblo podemos progresar juntos. Debemos ser capaces de transmitírselo a las nuevas generaciones que les están bombardeando a diario con este feroz individualismo, del sálvese quien pueda. Sálvate tú, haz méritos para salvarte. Porque el que no se salva es porque no quiere. El que no se salva es porque se queda al margen. El que no se salva es absolutamente prescindible. Pues no, yo no pienso eso. Sigo pensando que la democracia es el medio natural para defendernos de todo esto", subrayó.
Y como mensaje final alentó a no dejar nunca de cantar: "Canten, canten, porque cantando espantan los males. Porque cantando los demonios se enfrentan. Canten, porque hace falta que los músicos toquen, que los poetas alcen la voz, que no nos vuelvan sordos los gritos de angustia y que las injusticias cotidianas que nos tocan vivir, no se conviertan nunca en una normalidad capaz de volvernos el corazón de piedra”.
La entrega del título de Doctor Honoris Causa a Serrat fue declarada de interés por la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados de Mendoza. También, desde el Honorable Senado de la Nación se distinguió a Joan Manuel Serrat por su invaluable aporte como figura destacada de la cultura iberoamericana y su capacidad de tender puentes entre culturas, generaciones e idiomas, inspirando a millones con su coherencia, sensibilidad y compromiso político-cultural.
El Doctorado Honoris Causa es la distinción académica de máxima jerarquía otorgada por la Universidad Nacional de Cuyo a personalidades sobresalientes por su actuación destacada en el ámbito académico-científico y político-cultural, tengan o no título universitario y cuyas acciones o contribuciones sean de relevancia para la UNCUYO y para la sociedad. Numerosos artistas como Mercedes Sosa, Víctor Heredia, Damián Sánchez, Gustavo Santaolalla y Susana Baca han sido reconocidos con esta distinción.
Participaron del acto la vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado, autoridades universitarias, provinciales y departamentales, rectores de universidades nacionales y privadas de la provincia, miembros del Cuerpo Consular de Mendoza y Foro Diplomático, representantes de los organismos de DDHH de Mendoza, referentes ambientales y de sostenibilidad de la provincia, docentes, personal no docente, estudiantes, egresados, egresadas e invitados especiales.
Tres días de homenajes
El tributo de la UNCUYO al destacado músico comenzó el jueves 12 con un concierto homenaje de manos de la Orquesta Sinfónica, el Coro de Cámara y Coro de Jóvenes de la UNCUYO.
La agenda se completará el sábado 14 a las 19, en el Auditorio Ángel Bustelo, donde se realizará una entrevista abierta al artista. En formato conversatorio, el encuentro busca el diálogo cercano entre el artista y la audiencia. Por su carácter participativo y masivo, el evento ampliará el alcance social del homenaje y refuerza la dimensión educativa y cultural de la propuesta.
Todas las actividades han sido posibles gracias al patrocinio del Gobierno de Mendoza, Park Hyatt, Francesco, Andreu, Go Técnica, Centrovisión, Banco de Alimentos y Eco de Los Andes.