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Arqueología, una carrera en permanente crecimiento

Se dicta en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCUYO y desde su creación, en 2018, es la que tiene mayor demanda, especialmente en los últimos tiempos. Sus valiosos aportes demuestran una injerencia inmediata en la resolución de temas fundamentales para la sociedad, lo que deviene en la firma de acuerdos y en el desarrollo de trabajos interinstitucionales.

17 de noviembre de 2021, 14:25.

Arqueología, una carrera en permanente crecimiento

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A 4 años de vida, la carrera de Arqueología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo comenzará el ciclo lectivo 2022 con un marcado crecimiento. Dedicados a generar conocimiento científico sobre el pasado, egresados y egresadas de esa disciplina trabajan en beneficio de las instituciones y la comunidad.

Sobre la carrera, Adolfo Cueto, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, comenta: “La arqueología es una disciplina muy completa que nos da unos parámetros para leer el escenario y se complementa con los trabajos realizados por la Policía Científica y las fiscalías. Esto ha resultado muy útil, ya que, en los casos en los que hemos trabajado mancomunadamente, esa visión arqueológica ha dado muy buenos resultados”,

La joven oferta de la Unidad Académica de la UNCUYO cuenta, actualmente, con un plantel de 25 docentes, de los cuales 22 son doctores y tres están realizando estudios de doctorado, lo que evidencia una calidad profesional muy destacada. En tanto que los estudiantes activos suman un total de 127 que cursan en 37 espacios curriculares.

La creación de la carrera

“La intención de hacer la carrera de Arqueología y promover todos los caminos administrativos, académicos, de colaboración interinstitucional ha tenido que ver con evaluar la trayectoria de la Facultad y recoger la demanda social que pedía ser atendida, si no, no se explica la cantidad de inscriptos para cursar la carrera, los cupos llenos de las actividades relacionadas, y la necesidad de abrir el doctorado que finalmente en este 2021, lo hemos podido hacer”, afirma Cueto. Y agrega: “Académicamente es un fuerte mensaje de vinculación de investigadores y universidades para realizar exploraciones, y hacer aportes concretos a la sociedad”

En 2018, la Universidad Nacional de Cuyo crea la Carrera de Arqueología, una decisión que significó un hito para quienes tenían interés en estudiarla, ya que antes, para poder dedicarse a la actividad, primero debían egresar de un profesorado o una licenciatura para luego especializarse en Arqueología. Originalmente, en Arqueología Prehistórica. Esa fue la primera parte de la disciplina que se desarrolló en la provincia que es, concretamente, el estudio de culturas anteriores, prehispánicas que ocuparon el suelo mendocino y que se conocen a través de los trabajos realizados por investigadores -no se trata solo de los huarpes, sino también de poblaciones previas, en su proceso de asentamiento y de desarrollo cultural-.

Sin embargo, hace ya más de 30 años, que se trabaja sobre lo que se denomina la Arqueología Histórica, es decir el rescate y estudio de los bienes patrimoniales, sobre todo materiales y arquitectónicos, lo que dio lugar a espacios como el Área Fundacional. En ese mismo contexto, se ubican los estudios realizados en Las Ruinas de San Francisco, y en las iglesias de la Merced y de San Agustín. El último que se hizo fue en la casa de San Martín, de calle Corrientes, que se convirtió en un museo, previo trabajo arqueológico con el que se rescatan, principalmente, los cimientos de la propiedad que permiten conocer un sinnúmero de particularidades.

Ese recorrido demuestra que la Arqueología va insertándose cada vez más en otros lugares, como disciplina y como ciencia, y va abriendo nuevos caminos. Uno de los ejemplos recientes es el importante desempeño del equipo de investigadores de la Facultad en el ámbito de la Arqueología forense, que posibilitó la firma de convenios con el Ministerio Público Fiscal para trabajar en la determinación de restos óseos y también en casos de crímenes o de delitos.

El grupo también forma parte de importantes estudios realizados en función de los Derechos Humanos, como por ejemplo, la investigación que hizo el Equipo Argentino de Antropología Forense en el cuadro 33 del Cementerio de la Capital.

La relevancia de esa tarea abrió nuevas puertas y actualmente las y los profesionales son convocados en diversas situaciones delictivas para cubrir la necesidad del hallazgo de restos o de la identificación de restos.

Sin duda, la sumatoria de actividades realizadas y los óptimos resultados obtenidos despertaron el interés del  Equipo Argentino de Antropología Forense por celebrar el convenio de colaboración mutua que se firmó recientemente. El interés, se enfocó sobre todo, en el desarrollo de la Osteoteca, una colección de huesos que se pondrá a disposición de futuros estudios. Y en segundo lugar, en la determinación de características de restos óseos.

“Un grupo de investigadores, docentes y estudiantes de la UNCUYO llevan adelante la recolección de huesos más grande fuera de Buenos Aires. El propósito es estudiar y documentar con el fin de aportar peritaciones de mayor calidad. Este es también el rol de la Universidad”, explica el decano Cueto respecto de la nueva iniciativa.

Espacios, orígenes, logros

Al fundarse la Universidad Nacional de Cuyo, se establece la creación de la Facultad de Filosofía y Letras integrada por el área de Historia, Filosofía, Letras, la biblioteca, Lenguas Vivas y los institutos que ya existían en ese momento en Mendoza.

A partir de allí surge, en la Facultad, el Instituto de Etnografía que en 1958, después de varios cambios de actividades y de denominación, toma el nombre de Instituto de Arqueología y Etnología, el que sostiene en la actualidad.

En un primer momento, el Instituto se volcó a la investigación práctica en el trabajo de Arqueología Prehistórica, fundamentalmente arqueológico, bajo la dirección de Salvador Canals Frau, un español que llegó a Mendoza convocado por Edmundo Correa. Hubo, además un sinnúmero de investigadores de primer nivel como Castañeda, Juan Schobinger, el doctor Lagligia, el profesor Pablo Sacchero, el doctor Roberto Bárcena y las profesoras Lube Roitman y María Mulle y la profesora Ketty Böhm de Saurina. A quienes siguieron camadas más jóvenes como los arqueólogos Alejandro García, Víctor Durán y Jorge García, y las arqueólogas Clara Abal y María del Rosario Prieto, que hicieron trabajos de relevamiento a lo largo y ancho de la provincia.

Uno de los logros más importantes del Instituto fue la creación de la revista “Anales del Instituto de Etnografía Americana” que se publicó en noviembre de 1940. Se trata de la primera revista científica de la Universidad Nacional de Cuyo, catalogada de primer nivel y que hoy representa un medio de difusión, nacional e internacional.

Otro fue en 1960, la creación del Museo de Arqueología y Etnología, hoy Museo de la Facultad de Filosofía y Letras “Prof. Salvador Canals Frau”, un lugar que presta servicios abiertos al público, donde los estudiantes realizan sus clases prácticas. Amerita mencionar que posee, entre sus joyas arqueológicas, el ajuar de la Momia del Cerro Aconcagua, una momia de origen incaico.

En ese contexto, el Instituto va creando un espacio que requiere de la formación de arqueólogos. El camino fue arduo y largo, en un principio, los estudiantes cursaban la carrera de Historia y al egresar continuaban sus estudios y los profundizan para luego dedicarse a la Arqueología. Como resultado de esa trayectoria quienes egresaban de la Facultad ocupaban sitios de privilegio en el ámbito de la investigación que los ubicó no solo en el hacer local, sino también a nivel nacional, regional e internacional. En este último se destacan los estudios realizados en el Camino del Inca, además de los trabajos convocados por universidades de Bolivia para el desarrollo de estudios de relevamiento.

Frente a tantos antecedentes la Facultad advirtió la necesidad de crear una carrera que contuviera, específicamente, a la Arqueología. A partir del año 2015, entró en un proceso de innovación y de elaboración de nuevos planes de estudio y fue cuando se propuso la creación de la carrera de Licenciatura en Arqueología que se concretó en 2018.

Y ya en 2021, ocurren dos hechos emblemáticos que marcan el notable avance de la Arqueología en el ámbito académico. Uno, cuando se aprueba la creación del Departamento de Arqueología que acompaña al Instituto de Arqueología y Etnología, como parte académica formadora o preocupada por la formación de las y los estudiantes y futuros profesionales. Y el otro, cuando se crea el Doctorado de Arqueología, debidamente aprobado por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria, CONEAU.


Daniela Guevara, licenciada en Historia con orientación en Arqueología, destaca cómo se desarrolla esta ciencia en la provincia, cuáles son las principales investigaciones y qué salida laboral tiene.

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