Frente al mural bautizado por Vivian Magis cómo Entre el olvido y la memoria, y al cumplirse 50 años del Golpe de Estado de 1976, la comunidad de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) conmemoró el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia.
En este aniversario especial del 24M, la Universidad generó un espacio de reflexión colectiva y análisis crítico sobre la historia reciente, reafirmando el valor de la memoria como herramienta fundamental para la construcción de ciudadanía y de una sociedad democrática. A la par de esta jornada se desarrollan diversas actividades hasta fines de marzo, que fueron reunidas en una agenda común (ver aquí).
El vicerrector Gabriel Fidel —al frente también del Área de Derechos Humanos— encabezó el acto central junto a demás autoridades académicas, consejeros superiores, integrantes de organismos de DD.HH. de la provincia y miembros de la comunidad universitaria.
En su discurso, el Vicerrector explicó que la UNCUYO, a través de las funciones esenciales que cumple como universidad pública, tiene la obligación de seguir trabajando las temáticas de derechos humanos. "Siempre decimos que no hay democracia sin plena vigencia y promoción de derechos humanos. No hay ninguna posibilidad de que haya respeto, vigencia y promoción de derechos humanos si no es en democracia", reflexionó en ese sentido.
"Por eso, primero hay que formar y educar en derechos humanos —continuó Fidel—. Nosotros hace muchos años que lo hacemos a través de los ingresos y de distintas acciones formativas. También es importante investigar y hacer nuestro trabajo en extensión en lo que hace a las temáticas de derechos humanos".
Señaló, además, que la universidad pública tiene que seguir vinculada con la sociedad, trabajando en conjunto. "Nosotros lo hacemos con memoria viva y lo hacemos también para que la Argentina nunca más vuelva a tener que vivir ese tipo de páginas oscuras", dijo al respecto.
"Nuestra lucha por los derechos humanos como universidad es la lucha de todo un pueblo y en eso tenemos que seguir comprometidos. Vamos a seguir siempre con las banderas en alto y vamos a seguir promoviendo que en nuestra universidad los derechos humanos estén cada vez más vigentes", enfatizó para finalizar.

Dar testimonio para mantener viva la memoria
El sitio elegido por la UNCUYO para honrar y preservar la memoria de esos años fue el hall de la Biblioteca Central, de cara al mural que realizó la artista Vivian Magis. En esa obra —que se inauguró en 2008— están plasmados los nombres de estudiantes, docentes y personal de apoyo de la institución que fueron desaparecidos durante el terrorismo de Estado. También se registra la expulsión de 219 miembros de la comunidad universitaria y la desaparición forzada de 63 personas que pertenecían a la institución, lo cual da cuenta del profundo impacto que tuvo el accionar represivo sobre el sistema universitario nacional.
Para referirse a uno de los períodos más traumáticos y oscuros de la historia contemporánea, se proyectó una síntesis de las entrevistas que conforman el ciclo La UNCUYO hace memoria. Allí han dado sus testimonios Mariú Carrera, Romina Contreras, Román Córdoba, Eugenio Paris y Luis Ocaña. En agradecimiento, el secretario Julio Aguirre entregó a Paris un presente conmemorativo.
El material audiovisual fue producido por la Secretaría Académica junto con estudiantes de la Tecnicatura en Producción Audiovisual (TUPA) —dentro del proyecto La Universidad en la recuperación, difusión y formación de los procesos de identidad y memoria colectiva— y fue editado por el equipo del MediaLab. Se encuentra disponible en el sitio web de la secretaría.
Luego tomaron la palabra Vilma Rúpolo, Roberto Roitman y Roberto Follari, quienes por esos años eran estudiantes universitarios y fueron expulsados. Se sentaron a la mesa para relatar en primera persona las vivencias y experiencias durante la dictadura. Al panel de referentes de la universidad pública, junto con Alejandra Ciriza, también se les hizo entrega de un presente.
Para cerrar la jornada, Liliana Magni, a cargo del proyecto Crisol —una plataforma georreferenciada—, compartió la actualización de los Senderos de la Memoria de la UNCUYO, un mapeo integral con todas las demarcaciones, señalizaciones, imposiciones de nombre, obras artísticas, murales, etc., que se han realizado en espacios de la Universidad para honrar la memoria de sus desaparecidos y desaparecidas.