Para reflexionar sobre la emergencia de la generación algoritmo, que refiere a las infancias, adolescencias y juventudes atravesadas por redes sociales, buscadores y sistemas digitales, la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) propició un conversatorio con el reconocido médico especialista en psiquiatría infantojuvenil y psicoanalista, Juan Vasen.
Fue una oportunidad para pensar y debatir sobre el impacto de la tecnología en la subjetividad y los vínculos. ¿Cómo influyen los entornos digitales en nuestras formas de relacionarnos? ¿Qué lugar ocupan en la construcción de identidades? ¿Qué desafíos y preguntas surgen en este escenario?, fueron algunos de los disparadores que guiaron la charla del especialista invitado.
Acompañaron a Vasen en la apertura, el vicerrector de la UNCUYO, Gabriel Fidel, el secretario de Bienestar Universitario (SBU), Juan Pablo Cebrelli, y la coordinadora de Salud Mental de la Dirección de Salud Estudiantil, Vanina Capelli, dirección que organizó la jornada junto con el Centro de Estudiantes y la Coordinación de Egresados de la Facultad de Educación (FEd).
Atender las necesidades de la población estudiantil
En su discurso de apertura, el vicerrector Gabriel Fidel se refirió al rol de la universidad frente a los cambios de época. Dijo que, aunque la humanidad siempre enfrentó transformaciones, la velocidad actual —impulsada por los avances tecnológicos— no tiene precedentes, lo cual tensiona a instituciones históricamente pensadas como estables y poco flexibles.
Ante ese escenario, Fidel afirmó que las universidades deben adaptarse: volverse más ágiles, fortalecer su vínculo con la sociedad y comprender mejor las necesidades de sus estudiantes. En ese sentido, subrayó que el desafío no es solo institucional, sino también docente, y remarcó la importancia de generar espacios de reflexión para interpretar los cambios tecnológicos y culturales, en particular los vinculados a la inteligencia artificial.

El secretario Juan Pablo Cebrelli, a su vez, planteó que la Universidad viene reforzando su enfoque en salud mental, en los últimos años, ante el fuerte aumento de la demanda estudiantil, no solo en atención individual sino también en información y acompañamiento.
En ese marco, el responsable de Bienestar destacó la importancia de generar espacios de intercambio con especialistas y actores del sistema de salud para reflexionar sobre si las respuestas institucionales están alineadas con las nuevas necesidades, especialmente en la población universitaria. A su vez, advirtió que los cambios tecnológicos —en particular el impacto de los algoritmos y la lógica de la gratificación inmediata— están moldeando a las nuevas generaciones, lo que representa un desafío para la universidad.
La salud mental en la era digital
En su presentación, Vasen comenzó explicando que poco a poco los medios empezaron a tener una presencia muy importante: "Había que salir en televisión y la televisión formateaba", deslizó. Luego vinieron los dispositivos digitales y las redes sociales, en las hay que distinguir entre lo que significa el uso y la incorporación del celular casi al cuerpo de la gente, y la vinculación a través de lo virtual, de las redes sociales, que fue generando un modo particular de vínculo. "No es que los adultos hoy seamos grandes ejemplos, pero hay cosas que sí podemos tratar de reconducir hacia un modo donde el semejante pueda ser considerado como un semejante y no como una especie de dibujito en la pantalla", aseguró.
"Las pantallas no tienen sabor —dijo con tono crítico y apelativo—, entonces hay una pérdida de sabores en todo esto. Me parece que el rol de todas las organizaciones sociales, incluidas obviamente las universidades, las escuelas y demás, es tratar de generar espacios donde esto se recupere. Porque si la vida pierde sabor, entonces viene el desánimo, viene la ansiedad y viene: la vida no vale nada, para qué vivir, esto no es vida".
También advirtió sobre la utilización de las IA como acompañantes. "Ahí viene otro tema que sería la soledad. Esto genera soledad, genera desapego, desaprensión con los adultos, genera una distancia muy grande. Para los chicos de hoy todos son viejos y de los viejos no se puede aprender", señaló reflexivamente.