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Ciencias Políticas homenajeó a Joaquín Barbera

Fue estudiante de la carrera de Ciencia Política y se destacó por su personalidad extrovertida y solidaria. Asistieron su familia, amigos y autoridades de la Facultad.

24 de agosto de 2015, 12:46.

Ciencias Políticas homenajeó a Joaquín Barbera

De izquierda a derecha Teresa Barbera y Claudia García en el homenaje a Joaquín Barbera, en la Facultad de Ciencias Políticas. Ampliar imagen


La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales rindió homenaje a Joaquín Barbera, integrante de la familia conocida por sus restaurantes, que fue estudiante de esa unidad académica en la década de los ochenta.

El joven fue uno de los alumnos que ingresó con el  retorno de la democracia y no tardó en ser uno de los personajes más queridos del entorno académico. Por ello autoridades, profesores, personal de apoyo académico, amigos y también su familia, lo recordaron en un acto que se desarrolló en la sala de videoconferencias de la Facultad. 

Participaron la decana Claudia García; la madre de Joaquín, María Teresa Barbera, junto a sus hermanos, sobrinos y amigos. “Mi hijo amaba este lugar, por eso me gustó mucho la idea de que hicieran esto hoy, para recordarlo”, aseguró una emocionada María Teresa.

Dueño de una personalidad carismática, Joaquín se destacó desde el primer día que ingresó a la carrera de Ciencia Política. Extrovertido, gracioso, solidario y, por sobre todas las cosas, muy buen amigo. Así lo recordaron quienes fueron sus compañeros de clases.

Su faceta artística fue protagonista del homenaje ya que escribía poesías, que luego su madre editó en un libro, y estudiaba teatro con los reconocidos artistas mendocinos como Ernesto Suárez y Gladys Ravalle, que lo recordaron como una persona con mucha energía y predisposición para aprender.

El legado de Joaquín

Con sólo 26 años, Joaquín falleció en 1989 y, tiempo después, su madre decidió donar a la Facultad el cuadro del General José de San Martín que su hijo había adquirido en una subasta y que hoy se luce en el segundo del edificio principal. “Mi hijo amaba esta patria, por eso le pidió a su papá que le comprara ese cuadro. Cuando él se fue, yo entendí que este era el mejor lugar para la pintura de Joaquín y por eso lo doné”, explicó Teresa Barbera.

 


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