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La UNCUYO impulsó el debate de soberanía tecnológica en el Congreso de Innovación del CIN

Con la participación de Graciela Bertolino, directora del Instituto Balseiro, la institución planteó la urgencia de que las universidades públicas lideren el desarrollo científico y de innovación en sectores estratégicos nacionales. Las conclusiones del documento final proponen reformas integrales que abarcan una profunda transformación académica y curricular, internacionalización y marcos de gobernanza frente a los nuevos escenarios.

imagen La UNCUYO impulsó el debate de soberanía tecnológica en el Congreso de Innovación del CIN

Graciela Bertolino, directora del Instituto Balseiro de la UNCUYO, expuso en la conferencia "Universidad, ciencia y desarrollo productivo".

El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) coordinó esta semana las actividades de su II Congreso Nacional de Innovación Universitaria, Legados, tensiones y transformaciones de la universidad argentina, impulsado con el objetivo de contribuir con la elaboración de agendas institucionales y de política pública para el fortalecimiento de una educación superior democrática, federal y socialmente comprometida.

En la jornada de apertura del congreso, la rectora de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), Adriana García, destacó el valor de este tipo de encuentros, donde se reúnen autoridades, docentes y equipos de gestión de universidad nacionales de todo el país para debatir sobre los desafíos por delante y pensar en nuevas formas de construir una universidad más democrática, federal y comprometida con la sociedad. La agenda de García continuó con su participación en el Foro de Rectoras y Vicerrectoras de Instituciones Universitarias Públicas (FoReVi) y el 96° Plenario de Rectoras y Rectores.

El evento, que contó con la participación de más de 600 personas, se desarrolló en Bariloche con la organización de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), anfitriona también del 96° Plenario de Rectoras y Rectores. El miércoles se ofrecieron las conferencias centrales por eje y el jueves se expusieron las ponencias que se postularon, fueron aceptadas y que representan las ideas de innovación de 50 instituciones universitarias públicas del país y de la región. 

"Son días complejos y agradecemos que hayan podido venir en esta época en la que el problema no se agota en la situación presupuestaria sino que el ataque es al sistema universitario en su conjunto, pero estamos de pie", destacó en la apertura del evento Anselmo Torres, vicepresidente del CIN y rector local. 

El cierre de ese espacio estuvo a cargo de Franco Bartolacci, presidente del CIN, quien propuso un llamado a la acción en su discurso: "No hay mejor defensa de la universidad pública que su constante transformación. Hay que provocar una segunda reforma universitaria, una especie de revolución académica, pedagógica y curricular para cumplir mejor nuestra misión, para estar más a tono con los desafíos que nos impone un mundo que cambia vertiginosamente. Es tiempo de resistir, de resguardar y de reformar".

Por la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO), directora del Instituto Balseiro (IB), Graciela Bertolino, participó en la tercera conferencia central, Universidad, ciencia y desarrollo productivo. Allí, la autoridad del organismo de la UNCUYO con sede en Bariloche alentó a trabajar en la potencialidad que representa "pasar de la retórica a la producción de un valor soberano porque, cuando hablamos de soberanía tecnológica, las universidades deben llevar la iniciativa". 

En la Sede Andina de la UNRN se organizaron 48 mesas que presentaron más de 192 resúmenes de ponencias. Las conclusiones de las conferencias centrales se leyeron en el cierre y con posterioridad los trabajos completos serás editados en una publicación.

Conclusiones del II Congreso Nacional de Innovación Universitaria

El primer eje, Universidad, ciencia y desarrollo productivo, abordó cómo las universidades públicas deben impulsar proyectos de desarrollo con mayor densidad tecnológica e innovación comprometidos con las necesidades nacionales y regionales. Se enfatizó la importancia de federalizar la política científica, fortalecer la vinculación tecnológica con el sector socioproductivo y aplicar la investigación a sectores estratégicos como energía, robótica, movilidad y tecnología aeroespacial o nuclear. Asimismo, se analizaron los debates epistemológicos y la gestión de las carreras académicas, advirtiendo sobre los riesgos de la mercantilización del conocimiento y promoviendo la democratización y transparencia en los sistemas de evaluación.

En el eje dos, Universidad, enseñanza y territorio, se orientó hacia la inclusión efectiva para garantizar no solo el acceso, sino también la permanencia y el egreso estudiantil. Para sincerar las trayectorias académicas reales frente a la duración teórica de las carreras, se promueve la implementación del SACAU, no sólo a nivel interno sino fortaleciendo los acuerdos interinstitucionales, logrando que ese sistema se articule con modelos de alerta temprana y presencialidad expandida apoyados en datos. Además, ante el avance de la inteligencia artificial generativa, se propuso una «Pedagogía del Ser» que integre la dimensión emocional y ética como un factor humano insustituible.

El tercer eje, Universidad, extensión e internacionalización, se planteó concebir la extensión y la dimensión internacional como derechos sociales y componentes constitutivos del diseño curricular. Se impulsó la "internacionalización en casa" a través de metodologías como los proyectos COIL para democratizar las competencias interculturales sin depender de la movilidad física elitista, sin dejar de lado la efectiva aplicación de políticas que fomenten el acceso igualitario a los programas de internacionalización.

Por su parte, se promovió la curricularización de la extensión mediante Prácticas Sociales Educativas (PSE) y mecanismos de articulación territorial en diálogo con los saberes de las comunidades. En este eje fue fundamental la necesidad de articulación con la escuela secundaria para acompañar el ingreso, señalando tensiones constantes como las restricciones presupuestarias y las asincronías temporales con las comunidades.

Finalmente, el cuarto eje, Universidad y mundo del trabajo, analizó la reconfiguración de la educación superior frente a la incertidumbre laboral y el impacto de las nuevas tecnologías. Para responder a los requerimientos en este contexto, se promueve la formación continua mediante microcredenciales e insignias digitales de calidad e interoperables. Por último, se advirtió sobre la necesidad de establecer marcos normativos de soberanía tecnológica y gobernanza algorítmica para proteger los derechos laborales del personal académico y nodocente, reafirmando el rol institucional en la promoción de entornos equitativos, la inclusión socio-productiva y el trabajo decente.

En estos dos días la universidad se pensó a sí misma, se compartió desde las tensiones que la atraviesan, se debatió desde los legados que la forman y se apostó, por su propia transformación y la de nuestra sociedad.

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