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Especialista en la prevención del suicidio y autolesiones disertó en la UNCUYO

Diana Altavilla, doctora en Psicología de la Universidad Nacional del Salvador, ofreció un conversatorio en la Facultad de Derecho para estudiantes, profesionales de instituciones tanto educativas como de salud y público interesado. Allí, teorizó acerca de la problemática, abordó pautas para identificar señales de alerta en la comunidad universitaria y trabajó sobre el diseño de modelos preventivos eficaces.

imagen Especialista en la prevención del suicidio y autolesiones disertó en la UNCUYO

La profesional compartió herramientas de prevención y detección temprana de conductas de riesgo.

"Tenemos que trabajar en la formación de los profesionales en las universidades para que demos el ejemplo de solidaridad y empatía". Con estas palabras se expresó la destacada psicoanalista argentina Diana Altavilla, durante un encuentro que protagonizó sobre "Suicidio y Autolesiones: impacto, consecuencias y estrategias desde lógicas institucionales de cuidado" en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO

La actividad —impulsada por la dirección de Salud Estudiantil de la secretaría de Bienestar junto con el programa de Abordaje a la problemática del Suicidio, de la dirección de Salud y Consumos Problemáticos del Ministerio de Salud y Deportes de Mendoza—, se desarrolló en la Facultad de Derecho (FD) ante un auditorio colmado de asistentes, con los que la psicoanalista compartió herramientas de prevención y detección temprana de conductas de riesgo.

Acompañaron a Altavilla en la apertura de la actividad, la rectora de la UNCUYO, Esther Sanchez; el decano de la Facultad de Derecho, Fernando Pérez Lasala; Claudia Motta, de la Dirección de Salud Mental de la Provincia; y Mariela Videla, directora de Salud Estudiantil de la casa de estudios.

En su discurso de apertura, la rectora Esther Sanchez destacó el trabajo en conjunto que la UNCUYO realiza con el Ministerio de Salud de Mendoza y los avances alcanzados en diversos asuntos, a la vez que se refirió al rol de la Universidad frente a esta problemática. "Se debe trabajar profundamente el tema de salud mental entre nuestros estudiantes, con alcance a docentes y nodocentes, porque todos necesitan este acompañamiento y apoyo, pero especialmente los estudiantes que son la razón de ser de la Universidad", dijo la funcionaria.

"Y allí está el rol de esta institución, el de generar y gestionar políticas universitarias sistemáticas para acompañar a nuestros estudiantes. Y es en estos espacios, a su vez, donde se trabaja la problemática, donde también los estudiantes tienen derecho a la salud mental, a sentirse en condiciones óptimas para poder realizarse, para ser esa mejor versión de sí mismos", expresó Sanchez.

"Creo que lo más importante es hablar de este tipo de problemáticas. Y por eso estamos acá para charlarlo, para hablar de estas cosas que nos duelen. No estamos para juzgar, sino para escuchar, aprender, para compartir con personas con muchísima experiencia que abordan estos temas, que muchas veces se silencian", sostuvo, por su parte, Fernando Pérez Lasala, decano de la Facultad de Derecho.

El conversatorio

"La idea de esta jornada es trabajar territorialmente, formando y capacitando no solo profesionales, sino concientizando a la población de la relevancia de trabajar a contramano de ciertas líneas que el mundo contemporáneo tiene, porque sabemos claramente que son esas líneas las que empujan a las personas más fragilizadas al extremo de un suicidio, sin la intencionalidad de morir, sino de reducir el dolor. Entonces trabajamos reduciendo violencias, maltratos en general y focalizando fundamentalmente en el fortalecimiento grupal, colectivo, comunitario e individual", dijo Diana Altavilla, en la antesala del encuentro.

"Esas líneas de fortalecimiento son las claves para revertir la tasa de suicidio, que tristemente Observatorio Nacional 2026 reconoce que las autolesiones, intoxicaciones y los intentos de suicidio con final letal o no, aumentaron en un 40% respecto del año anterior, lo cual es la tasa más alta de crecimiento epidemiológico, Ello indica poner el acento en esta temática para fortalecer los valores individuales y grupales, sobre todo de sostén colectivo. Eso hará que bajen las tasas de suicidio, se reduzcan las situaciones de crisis, que los grupos sociales aprendan a trabajar en conjunto y apoyarse mutuamente, porque el apoyo psicosocial es fundamental cuando alguien en su propia familia o en su entorno inmediato está con situaciones de fragilidad significativas", manifestó, en esa dirección, Altavilla

El rol de la universidad

Respecto de este asunto, la profesional mencionó varias líneas de acción. Una, es la formación que las universidades deben dar en lo que es el rol del profesional. "Nosotros somos referentes sociales, los graduados en todas las universidades debemos dar un modelo de trato social ejemplar. Cuando las instituciones gradúan gente con un sentido de la ética y la responsabilidad social, el colectivo social se ve sumamente favorecido, porque aún en la adversidad que vivimos los profesionales para el trabajo actual, las personas de la comunidad es lo primero que ven", indicó.

"Ven al abogado, al médico, al trabajador social, al psicólogo, desde una posición sólida y segura que como profesional se requiere. Cuando eso se fragiliza, incluyo a los docentes, las personas suelen verse aumentadas en su fragilidad social. No es lo mismo recurrir a un médico, psicólogo, un docente y saber que esas son personas con responsabilidad y empatía para comprender la parte individual. El alivio que trae en lo subjetivo, en los padeceres que vive cada uno es enorme, geométrico", explicó la destacada psicoanalista.

Por eso, según la académica "tenemos que trabajar en la formación de profesionales en las universidades para que demos el ejemplo de solidaridad y empatía, que no significa justificar cualquier falta que en las universidades obviamente siempre hay. Pero si comprender y favorecer para que el estudiante mejore, se gradúe, pero con valores de ética y excelencia".

La relación entre las autolesiones y el riesgo de suicidio

Para la docente, las autolesiones son los preámbulos a la posibilidad de llegar o no al suicidio, pero a veces se mantienen en un estado de autolesiones o conductas de riesgo, pero es el estado previo a una situación límite de intento de suicidio. "Por eso hay que considerarlos, y yo lo explico con algunos colores", comentó la autora del libro Suicidio y autolesiones: impacto, consecuencias y estrategias clínicas.

"Las personas que están favorecidas y pasan por adversidades pueden tener un momento de fragilidad o de perturbación, pero después revierten y se vuelven a la fortaleza. A eso le pongo un color azul, todos pasamos por situaciones de adversidad, pero cuando está en amarillo, que son momentos de las autolesiones, nos están llamando la atención, pero es un buen llamado de atención. Está diciendo 'Yo no puedo ya'. Nadie se autolesiona, se corta, ni tiene una conducta de riesgo grave si está bien, saludable", aseguró.

"Entonces, no es que está en un extremo de perder el sentido de realidad, como tristemente vemos en algunos casos, pero ya nos están avisando, y a partir de eso tenemos que trabajar individual y colectivamente en el entorno para revertir qué pasa en esa persona, y qué pasa en esa comunidad que no puede hacer sostén colectivo de la persona que está frágil", aclaró la especialista.

El mito de "quien lo dice no lo hace"

"Está totalmente comprobado, desde hace muchísimas décadas, que las personas que llegaron a un intento de suicidio con resultado letal o no, avisaron, dijeron, en los últimos meses o años que ya no querían vivir, que tenían desgano por la vida, que no tenían motivos para seguir viviendo, que hubieran querido matarse o quisieran matarse. O sea eso es lo que yo diría siempre, la antesala", aseguró la experta en la problemática del suicidio y conductas autolesivas.

En tal sentido, enfatizó que hay que trabajar en esta antesala, para no llegar a la situación grave que es donde la persona ya no quiere internarse. "La ley de Salud Mental avala totalmente la internación no voluntaria de aquellas personas que no pueden darse cuenta si están en riesgo o no. Aunque parezcan muy racionales, en el momento de preguntarles no están en condiciones de evaluar si están en riesgo o no", indicó.

Por ello —según la consultora de la Organización Mundial de la Salud (OMS)— hay que realizar internaciones preventivas no voluntarias, llegado el caso, aunque sea por unos pocos días para ver si evoluciona la persona con la posibilidad de tener una medicación que contenga una terapia adecuada. Y si no está en terapia, por lo menos una atención medicamentosa que la estabilice y le permita pensar.

"Porque la mayor parte de las personas que han hecho intento de suicidio sin resultado letal o que los han salvado justo en el momento, lo que más refieren es: 'yo no me daba cuenta, aunque yo decía que no me quería matar, que me llevaran a mi casa, que no quería internarme, que estaba bien, que iba a cumplir con todas las indicaciones'. Eso es lo más grave, prometen hacer todo lo indicado. Y las personas que han sido salvadas, lo primero que dicen es: 'yo no me daba cuenta que estaba diciendo esto y yo no podía manejarme'. Así que eso es lo que más hay que tener en cuenta", explicó Diana Altavilla.

Cuidar a quienes nos cuidan

"Adhiero al modelo de la Complejidad de Edgar Morin acerca de que tenemos que trabajar en equipo, aunque estemos en el consultorio solos o solas, ya sea médico, psicólogo o quien sea. Nuestra mente trabaja en equipo. Tenemos que pensar cuando recibimos a alguien: ¿quién va a ser el profesional que lo aborde? ¿Quién va a ser el trabajador social, el médico, el psiquiatra, en la mejor de los casos si lo hay? ¿Con quiénes trabajamos en equipo mentalmente?", se interpeló Altavilla.

"Es decir, con esa idea que se nos va formando, muy diferente a la de fragmentación que antes había, aquella donde yo me ocupo de esto y otro se ocupa de otra cosa, trabajamos en equipo. Entonces yo lo llamo, cómo sigue el paciente pregunto, se medica bien, cómo lo ve otro profesional. Esa transversalidad es fundamental en el trabajo en patologías de riesgo", sostuvo.

"Y sobre todo cuando se producen estados de inestabilidad en los profesionales, que llamamos el cuidado del cuidador, incluido los docentes, con quienes debemos trabajar más en colegios para cuidarlos, para que reduzcan sus estados de animo adversos y no los trasladen a los chicos. Tenemos que saber cuando un profesional no está bien, llamarlos fuera de hora, indagar, cuidarlos, cuidarse entre los integrantes del equipo porque vemos cuántos profesionales en algún momento flaquean. Y no alcanzan a darse cuenta que no están en condiciones de atender pacientes y que deben darse un tiempo de descanso y recuperación", cerró la autora de la obra Desvalimiento y reparación.

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