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En cuatro años creció un 40% el número de graduados en la UNCUYO

Tras el cierre del ciclo 2025, con más de 2.800 egresados, la Universidad Nacional de Cuyo confirmó una mejora en el rendimiento académico que se sustenta en políticas de acompañamiento estudiantil y la constante actualización curricular. Este incremento se complementa con una reducción del 20% en el rendimiento académico negativo, alcanzando niveles históricos para la institución.

imagen En cuatro años creció un 40% el número de graduados en la UNCUYO

La UNCUYO mantiene indicadores de rendimiento académico entre 20 y 30 puntos por encima del promedio de las universidades nacionales.

La Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) cerró su ciclo académico 2025 con 2.876 graduados, cifra que representó un incremento del 40% si se compara con datos del 2022, año en que egresaron de la casa de estudios 2.042 estudiantes. El dato relevado por la Secretaría Académica de la UNCUYO confirma el impacto de las políticas sostenidas de acompañamiento estudiantil, el seguimiento de las trayectorias académicas y la actualización de 50 planes de estudio y cambios en los programas de más de 500 asignaturas.

La actual tasa de egreso de la UNCUYO, muy por encima del promedio de las universidades públicas nacionales, cobra especial relevancia al darse en un contexto de desfinanciamiento universitario y deterioro socioeconómico, donde más del 50% de los estudiantes de la institución debe trabajar mientras cursa su carrera. Así lo explicó Julio Aguirre, Secretario Académico de la Universidad: "Es un aumento realmente muy grande y es un número que también impacta en sí mismo. Son 2.800 nuevos graduados que la Universidad Nacional de Cuyo brinda a la sociedad mendocina todos los años. Esto da cuenta del volumen de la institución, de su importancia"

Las autoridades consideraron que el aumento de la tasa de egreso es consecuencia de una mejora general del rendimiento académico. Los datos reflejan que se redujo un 20% el Rendimiento Académico Negativo (RAN) general de todos los estudiantes, pasando del 47% en el 2022 al 38% en el 2025; pero también cayó el RAN de los ingresantes, pasando del 30,5% en el 2023 al 25% en el 2025. Estos datos muestran una mejora considerable en la trayectoria académica de los estudiantes.

"Seguimos mejorando en los indicadores más importantes y estamos en pisos históricos del Rendimiento Académico Negativo. Si nos comparamos con los promedios de otras universidades nacionales, tenemos un rendimiento negativo 20 o 30 puntos por debajo de ellos", detalló Julio Aguirre. 

Respuestas en un contexto desfavorable

En un contexto caracterizado por un fuerte deterioro de las condiciones socioeconómicas de la sociedad, sumado a las consecuencias de la pandemia en las trayectorias académicas de la comunidad de estudiantes, podía esperarse un debilitamiento generalizado del rendimiento académico de quienes ingresaban a la universidad. Por ello se potenciaron programas de acompañamiento a las trayectorias académicas articulando acciones en dos ejes: ingreso y 1º año, por un lado; y permanencia y egreso por el otro.

"Lo que estamos viendo es un contexto donde la pandemia había afectado negativamente con mucha fuerza la trayectoria académica de los jóvenes. Y en un contexto también donde el empeoramiento de las condiciones materiales generales y socioeconómicas había llevado a un aumento significativo de la cantidad de jóvenes que estudian y trabajan", manifestó Aguirre para ponderar los datos alcanzados en 2025.

Según explicaron desde la Secretaría Académica, al mismo tiempo se trabajó en las dimensiones curriculares de los problemas de rendimiento académico, como la demora, a partir de programas como el de Sinceramiento Curricular y el de Transformación Curricular que, junto a otros, impactaron en la actualización de 50 planes de estudio y cambios en los programas de más de 500 asignaturas.

Durante el periodo 2022-2025 hubo un incremento sostenido del presupuesto destinado a programas de acompañamiento, donde se destaca un crecimiento del 670% en el presupuesto destinado a TRACES y del 1.665% destinado a los ingresos. Además, se realizó la actualización de normativa y optimización de los proyectos y se consolidó el acompañamiento a los equipos de trabajo, la articulación por familia de carreras y proyectos y se profundizaron los trayectos formativos comunes.

"Esto, en un contexto de restricción presupuestaria, implicó que en términos relativos el porcentaje del total del presupuesto de la Universidad que va destinado a estos programas aumentó significativamente. Lo que estamos observando son muy buenos resultados, que en poco tiempo empezaron a mostrar la evidencia que los respalda", explicó Julio Aguirre.

Estadísticas para gestionar

Con la intención de consolidar la información como un insumo estratégico para la toma de decisiones, la Secretaría Académica generó un sistema integrado de datos académicos. Se trata del portal Datos Académicos, donde la institución centraliza herramientas como el Censo Estudiantil, el Relevamiento de Egresados y datos del Sinceramiento Curricular (SICU), entre otros datos que pueden contribuir en el mejoramiento de programas, proyectos y acciones institucionales.

Estos insumos no solo permiten caracterizar las necesidades específicas de la población estudiantil en las distintas facultades, sino que también cruzan la formación universitaria con la inserción laboral real en el entorno profesional local. De este modo, el acceso abierto a la información busca proyectar nuevas acciones de equidad e inclusión basadas en evidencia.

 

 

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