La basura no existe, los residuos pueden transformarse en recursos valiosos si se asume un compromiso colectivo con la sustentabilidad. Bajo esta premisa, se inauguró formalmente el programa de compostaje del comedor de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO).
Comedor Composta se llama la iniciativa que ideó la Secretaría de Bienestar Universitario (SBU), bajo la coordinación de Santiago Cartier, para promover la transformación de residuos orgánicos por medio de un sistema de compostaje aeróbico modular.
En la inauguración del espacio, el secretario de Bienestar Universitario, Juan Pablo Cebrelli, destacó que el proyecto se generó en sintonía con las acciones que desarrolla la UNCUYO para reducir el impacto ambiental. "Colaborando con el trabajo que realiza el Instituto de Ciencias Ambientales (ICA), desde el Comedor decidimos armar este proyecto para compostar no solamente residuos del comedor, sino también material seco del Club de la Universidad. Es nuestro compromiso como Secretaría de Bienestar para contribuir con el programa de Sostenibilidad de la Universidad", manifestó.
"Este proyecto actualmente tiene la capacidad para compostar la totalidad del material orgánico de desperdicio del comedor. Hacia adelante podríamos empezar a recibir de otras unidades académicas y del resto de la universidad, a medida que vayamos creciendo", auguró Cebrelli en cuanto al futuro del proyecto.

Hacia una gestión de residuos más sustentable
Más de la mitad del volumen de desechos que se produce en el Comedor de la UNCUYO es orgánico y compostable, mientras que otro 35% es potencialmente reciclable. A partir de estos datos, y del trabajo articulado entre distintas áreas de la SBU, comenzó a gestarse este proyecto en octubre de 2025.
Para empezar se refuncionalizó el tratamiento de los residuos orgánicos compostables generados principalmente en la cocina, pero también en oficinas, además de los restos de comida que generan los estudiantes. Todo ese material se transforma in situ en compost mediante un proceso de compostaje aeróbico modular: hasta el momento se han compostado más de 8 000 kg de residuos.
El resultado es un humus de excelente calidad, un fertilizante natural que mejora la estructura y la retención de agua del suelo, reduce las toneladas de desechos que terminan en rellenos sanitarios y contribuye a la captura de carbono. Este material se utilizará para la puesta en marcha de un proyecto de huerta agroecológica, complementario al programa.
En estas tareas es fundamental el rol del personal del Comedor, que garantiza el funcionamiento diario del sistema, aportando su compromiso y conocimiento. Colabora también un estudiante becado de Ingeniería en Recursos Naturales Renovables, que se encarga del monitoreo y registro de las variables de compostaje. Además, se promueve la articulación con programas institucionales como UNCUYO Separa y Loop, y con distintas unidades académicas.
En ese sentido, Darío Grando, director del Comedor Universitario, entregó certificados de reconocimiento al personal del comedor y de otros espacios que aportaron su compromiso para que esta iniciativa sea posible. "Este es un proyecto muy humilde, con pocos recursos, pero con un gran espíritu de cambio, de transformación sobre lo que generamos como comunidad universitaria".
"El alimento tiene su residuo y a donde va ese residuo es un proceso que mucha gente desconoce y termina siendo basura. Nosotros, desde nuestra concepción, entendemos que no es basura, sino que es un elemento que se puede transformar a través de este proceso de compostaje y que se puede desarrollar otro producto de muy buena calidad como es el compost", destacó Grando.
Comedor Composta busca involucrar a toda la comunidad universitaria en prácticas más responsables, con el objetivo de avanzar hacia una universidad más sustentable, consciente y comprometida con el cuidado del ambiente.