La comunidad de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCUYO) se reunió en el corazón del Campus —la plaza del Bicentenario— para conmemorar el Día de la Bandera Nacional y recordar el paso a la inmortalidad del General Manuel Belgrano, creador de la enseña patria, hombre de firmes convicciones, compromiso y amor por la Nación, quien falleció el 20 de junio de 1820.
Participaron del tradicional acto, la rectora Esther Sanchez, autoridades, docentes, personal de apoyo académico de distintas unidades académicas. Ante la presencia de abanderados y abanderadas, se izó la bandera, se cantó el Aurora y se entonaron las estrofas del Himno Nacional. Acompañó la ceremonia, el Coro de la Facultad de Derecho (FD), dirigido por Paula Zabaleta, cuyas voces interpretaron, con Andrés Fernández en guitarra, la chacareara Media Pena y la cueca cuyana Solo cueca.
En ese contexto, la Rectora evocó la figura del creador de la bandera, cuya verdadera dimensión excede ampliamente el gesto fundacional que lo inmortalizó en la historia argentina. "Recordar a Belgrano es preguntarnos qué clase de personas construyen una nación. Qué valores sostienen una comunidad. Qué ejemplos elegimos seguir cuando atravesamos tiempos complejos. Fue un hombre que puso sus conocimientos, su formación y sus privilegios al servicio de una causa colectiva. Un dirigente que entendió que la política debía ser una herramienta para mejorar la vida de las personas y no un camino para el beneficio individual", afirmó.

En ese sentido, destacó su idea de una Argentina productiva, educada, inclusiva y que ofrece oportunidades para todos, que prioriza el desarrollo con educación, el progreso económico con justicia social y el conocimiento como herramienta para una verdadera independencia. "Su historia —aseguró Sanchez— nos recuerda que los verdaderos líderes no son aquellos que buscan destacarse por encima de los demás, sino quienes son capaces de convocar, inspirar y trabajar por objetivos que los trascienden".
Entre las virtudes que ponderó de Belgrano, enumeró su honestidad, responsabilidad, austeridad, compromiso con la verdad, vocación de servicio y capacidad de pensar en el largo plazo. "Necesitamos referentes que comprendan que el bien común no es una consigna abstracta, sino una tarea cotidiana. Y esta reflexión también interpela a la universidad. Porque formar profesionales implica mucho más que transmitir conocimientos. Significa contribuir a la formación de ciudadanas y ciudadanos comprometidos con su tiempo. Personas capaces de ejercer sus profesiones con excelencia, pero también con sensibilidad social, con responsabilidad ética y con conciencia de que sus decisiones impactan en la vida de otros", subrayó.
"La universidad pública tiene una misión que dialoga profundamente con el legado de Belgrano: ampliar oportunidades, generar conocimiento, promover el pensamiento crítico y contribuir a la construcción de una sociedad más justa y democrática", remarcó Sanchez, dejando como mensaje final la necesidad de renovar el compromiso con los valores que él encarnó y que su ejemplo siga señalando el camino de una ciudadanía responsable, comprometida y profundamente humana.