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¿Cuántas Agostinas hacen falta para que nos crean?

A Agostina Vega le arrebataron la vida. A días de un nuevo 3J, mientras algunos eligen desacreditar las denuncias y cuestionar las políticas de género, las violencias siguen arrebatando vidas. Escuchar, prevenir y actuar no es exagerar, es una responsabilidad colectiva.

imagen ¿Cuántas Agostinas hacen falta para que nos crean?

Agostina tenía 14 años y hoy no está con nosotras.

A pocos días de un nuevo 3 de junio, su muerte vuelve a golpearnos. Hace once años, el femicidio de Chiara Páez, también de 14 años, movilizó a miles de personas en todo el país bajo una consigna que nació del hartazgo y del dolor;  Ni Una Menos.

Once años después, otra adolescente falta. Y mientras las violencias siguen ocurriendo, todavía hay quienes eligen poner en duda a quienes denuncian, instalar el discurso de las “falsas denuncias” como regla y cuestionar las políticas que buscan prevenir, acompañar y proteger.

Hablar de violencia de género no es exagerar. Sostener políticas de género no es sostener privilegios. Es asumir una responsabilidad urgente frente a una realidad que sigue arrebatándonos vidas.

Desde la Dirección de Género y Diversidad de la UNCUYO reafirmamos nuestro compromiso con una Universidad que escucha, acompaña y actúa frente a las violencias. Una Universidad que no naturaliza, no relativiza y no calla.

A días del 3J, volvemos a decirlo: Ni Una Menos. Vivas nos queremos.

Por Agostina.
Por todas las que nos arrebataron.

Por todas las que queremos vivas

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