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Licencia por violencia de género: un derecho construido en paritaria en la UNCUYO

La reglamentación de la Licencia Extraordinaria por Violencia de Género fue incorporada al Acta Paritaria del personal no docente y ratificada por el Consejo Superior. El acuerdo fortalece el estatus de un derecho que ya existía y consolida su reconocimiento como parte de las condiciones laborales del sector. ATUNCU acompañó e impulsó el proceso desde el inicio.

La UNCUYO dio un nuevo paso en el fortalecimiento de sus políticas para el abordaje de las violencias de género.

El 12 de mayo de 2026, en el ámbito de la Comisión Paritaria Particular del personal de apoyo académico, se acordó incorporar la reglamentación de la Licencia Extraordinaria por Violencia de Género al Acta Paritaria.

El acuerdo fue posteriormente elevado al Consejo Superior de la Universidad y ratificado el 12 de agosto, consolidando una herramienta destinada a acompañar y proteger laboralmente a quienes atraviesan situaciones de violencia de género.

La decisión tiene una importancia particular: mejora y fortalece su reconocimiento institucional.

Desde 2019, el personal no docente de la UNCUYO cuenta con esta herramienta, reglamentada mediante la Ordenanza Nº 57/2019. Su origen también estuvo vinculado a la negociación colectiva entre la Universidad y el Sindicato del Personal de Apoyo Académico (SPUNC), que permitió reconocer la necesidad de contar con una licencia específica frente a situaciones de violencia de género.

Ahora, el avance consiste en que la reglamentación deja de descansar exclusivamente en una norma de la Universidad y queda incorporada expresamente al acuerdo paritario que regula las condiciones laborales del sector.

ATUNCU, desde el primer momento

El gremio acompañó e impulsó la iniciativa desde el inicio, participó activamente de las instancias de trabajo y sostuvo la necesidad de que una herramienta que ya existía pudiera dar un paso más y quedar reconocida dentro del ámbito de la negociación colectiva.

Ese trabajo conjunto permitió transformar una demanda concreta en un acuerdo que hoy brinda mayor respaldo, estabilidad y jerarquía a un derecho laboral.

Porque la paritaria no es solamente el espacio donde se discuten cuestiones salariales. También es una herramienta para reconocer nuevas realidades, mejorar las condiciones de trabajo y construir derechos.

Y este avance muestra precisamente eso: cuando la representación gremial y la Universidad encuentran espacios de diálogo y trabajo conjunto, es posible convertir demandas en respuestas concretas y derechos en herramientas más sólidas.

Un derecho con mayor respaldo

La incorporación al Acta Paritaria fortalece el estatus de la licencia porque la integra de manera directa al ámbito de los derechos laborales acordados colectivamente entre la Universidad y la representación de sus trabajadores y trabajadoras.

No se trata solamente de una modificación formal. Significa dar mayor estabilidad y respaldo a una herramienta conquistada para garantizar derechos, reconociéndola como parte de las condiciones laborales del personal de apoyo académico.

La licencia permite que quienes atraviesan situaciones de violencia de género puedan disponer del tiempo necesario para afrontar las consecuencias derivadas de esa situación sin que ello implique poner en riesgo su trabajo o sus ingresos.

Además, su implementación se articula con la Consejería de Género perteneciente a la Dirección de Género y Diversidad, que brinda escucha, orientación y acompañamiento especializado, permitiendo que la respuesta no sea únicamente administrativa sino integral.

Fortalecer las herramientas que ya existen

Durante estos años también se avanzó en la reforma integral del Protocolo de Intervención Institucional, a partir de la experiencia acumulada en su aplicación y del trabajo cotidiano de la Dirección de Género y Diversidad.

La actualización de herramientas existentes es una parte fundamental de cualquier política pública: permite identificar qué funciona, reconocer nuevos desafíos y mejorar las respuestas institucionales.

En este caso, el recorrido de la licencia muestra cómo un derecho que comenzó a construirse en el ámbito paritario pudo consolidarse, reglamentarse y, años después, volver a fortalecerse a través de la negociación colectiva.

Porque ampliar derechos también significa cuidar los que ya fueron conquistados, darles mayor respaldo y garantizar que las herramientas institucionales estén disponibles cuando una persona realmente las necesita.

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