El viernes 15, en el Salón de Eventos del Hospital Universitario, se desarrolló el taller “Cuidar a los que cuidan”, una propuesta impulsada por el Departamento de Orientación Vocacional Educativa junto con el equipo de Medicina del Trabajo coordinado por Cecilia Allasino. La actividad, a cargo de Alejandra Rigo, estuvo destinada a integrantes de los Servicios de Apoyo y Orientación a Estudiantes (SAPOE), equipos TRACES y servicios de orientación de escuelas secundarias de la UNCUYO, contó con la presencia de la María Ana Barrozo, directora de Educación Secundaria y de Cecilia Moyano Pregal, coordinadora de Trayectorias Académicas.
La iniciativa surgió frente a la creciente demanda en los espacios de orientación y el impacto emocional que implica sostener esas tareas, con el objetivo de brindar herramientas para el autocuidado y la regulación emocional.
“Cuidar a quienes cuidan es una tarea imprescindible en contextos de alta demanda”, afirmó Julio Aguirre, el secretario académico de la UNCUYO
El autocuidado como punto de partida
Durante la apertura, el secretario académico Julio Aguirre destacó la importancia de poner en el centro el cuidado de quienes cumplen funciones de acompañamiento: “No podemos cuidar a otros si no nos cuidamos a nosotros mismos”, subrayó, al tiempo que remarcó la necesidad
de generar espacios que permitan sostener las tareas en contextos complejos y de alta exigencia tanto en el nivel secundario como en el universitario. El secretario académico señaló que la propuesta busca consolidarse en el tiempo: “Ojalá esta sea la primera de muchas actividades, que nos permita construir comunidad y sea un espacio que nos ayude a cuidarnos un poco más”.
Construir redes y compartir experiencias
Por su parte, la coordinadora del Departamento de Orientación Vocacional Educativa, Mónica Vicchi, puso el acento en el valor del trabajo colectivo: “La idea es encontrarnos. Sabemos que, en grupo, las experiencias se comparten y se viven de otra manera”, expresó, al destacar el rol del equipo como sostén emocional en el ámbito laboral. En ese sentido, subrayó la necesidad de generar espacios donde también quienes acompañan puedan revisarse y expresar lo que les sucede: “Quienes tenemos la tarea de cuidar a los estudiantes también necesitamos ver cómo estamos, qué nos pasa y qué sentimos frente a las urgencias y a lo nuevo, especialmente en torno a la salud mental”.
“En grupo, las experiencias se comparten y el trabajo se vuelve más sostenible”, valoró Mónica Vicchi
Una experiencia valorada por quienes participaron
Las y los asistentes destacaron la propuesta como “excelente”, “necesaria” y “muy enriquecedora”, y resaltaron especialmente la posibilidad de contar con un espacio de encuentro, escucha y contención para el ejercicio de sus roles.
Entre los principales aprendizajes, mencionaron la relevancia del autocuidado, la conexión con uno mismo y la necesidad de generar pausas en contextos atravesados por el estrés. También valoraron herramientas vinculadas con la empatía, la autorregulación emocional y el trabajo en equipo.
Asimismo, surgió de manera generalizada el interés en dar continuidad a estas instancias, ampliando tiempos y profundizando temáticas como salud mental, trabajo interdisciplinario y acompañamiento de estudiantes.
Hacia una agenda sostenida de cuidado
El taller dejó abierta la puerta a nuevos encuentros que permitan fortalecer redes institucionales y generar instancias de intercambio entre equipos. La construcción de estos espacios aparece como clave no solo para el bienestar de quienes acompañan, sino también para la calidad de las trayectorias educativas de las y los estudiantes.