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Acompañar para egresar: universidades públicas que tejen redes para el tramo final

Equipos de la UNCUYO y de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP protagonizaron un conversatorio centrado en el acompañamiento de estudiantes en el tramo final de sus carreras. El encuentro puso en común diagnósticos, recorridos y experiencias de gestión con una certeza compartida: el egreso como un proceso colectivo, situado y profundamente ligado al derecho a la educación superior.

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La Secretaría Académica de la UNCUYO, a través de la Dirección de Trayectorias Estudiantiles y Articulación Interinstitucional, encabezó junto a la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) el conversatorio “La trama institucional en el acompañamiento a los procesos de elaboración de Trabajos Finales”. El encuentro virtual reunió a equipos de gestión y orientación de ambas casas de estudio para intercambiar experiencias, recuperar la memoria institucional y diagnosticar problemáticas comunes en el tramo final de las carreras. 

La actividad se desarrolló a través de tres momentos clave. En primer lugar, la licenciada y profesora Karen Maturano detalló el enfoque y las políticas que impulsa la UNCUYO desde el programa Trayectorias Académicas Estudiantiles (TRACES). Posteriormente, la doctora Rossana Viñas compartió la experiencia desarrollada en la UNLP, dando paso a un intercambio sobre los debates, aprendizajes y tensiones actuales. El encuentro se consolidó como un ejercicio de reflexión colectiva donde el egreso se reafirmó como un desafío institucional, pedagógico y político. 

El egreso como responsabilidad institucional

Para la Secretaría Académica de la UNCUYO, mejorar los indicadores de egreso es una prioridad estratégica alineada con los desafíos que atraviesa el sistema universitario público en su conjunto. Se reconoce que la prolongación de las carreras es un fenómeno multicausal, en el que intervienen condiciones económicas, laborales y subjetivas, así como dificultades académicas y obstáculos normativos e institucionales.

Bajo esta premisa, la Universidad sostiene que el egreso no debe recaer en la responsabilidad individual del estudiante, sino que es un proceso que exige políticas académicas, gestión y dispositivos de acompañamiento sostenidos en el tiempo. Esta perspectiva se materializa en una trama institucional que la UNCUYO viene construyendo desde hace décadas.

Un hito fundamental en este camino fue la creación de los Servicios de Apoyo Pedagógico y Orientación al Estudiante (SAPOE) en 1986, instancia que marcó el inicio de las políticas de apoyo estudiantil. A partir de los años 2000, el foco se desplazó con mayor fuerza hacia el egreso, apoyado en diagnósticos académicos y estadísticos que permitieron abordar la demora como un fenómeno integral.

TRACES: una política que articula trayectorias

Uno de los ejes centrales de la exposición fue el Proyecto Trayectorias Académicas Estudiantiles (TRACES), política institucional transversal que atraviesa la vida académica de la UNCUYO. TRACES no se define como un programa aislado, sino como un marco común de gestión, que articula equipos, proyectos y dispositivos en todas las unidades académicas, respetando sus particularidades pero compartiendo una misma concepción sobre las trayectorias.

Desde esta perspectiva, el trabajo en red resulta indispensable. Los diagnósticos realizados junto a las facultades señalan obstáculos recurrentes en el tramo final de las carreras: la tensión entre el empleo y el estudio, las dificultades en la producción de los trabajos finales y las barreras administrativas. A esto se suman factores subjetivos como la desmotivación y la incertidumbre que genera la transición del rol de estudiante al ejercicio profesional.

Frente a este escenario, TRACES promueve intervenciones situadas que involucran a docentes, personal de apoyo, estudiantes y egresados. El objetivo trasciende el acompañamiento individual: busca interpelar a la propia institución para revisar sus prácticas y generar condiciones que aseguren un egreso efectivo.

El egreso no es solo responsabilidad individual del estudiante, también es un proceso institucional. TRACES consolida una política transversal de acompañamiento a las trayectorias en la UNCUYO.

La experiencia de la UNLP: del “fantasma” de la tesis al Trabajo Integrador Final

La exposición de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP se centró en la transformación de su modelo de egreso, un proceso atravesado por debates académicos, resistencias y decisiones políticas sostenidas en el tiempo. En una institución masiva y con un estudiantado socialmente diverso, el diagnóstico fue claro: la tesis tradicional se había convertido en un obstáculo simbólico y académico; un trayecto solitario que solía desconocer las trayectorias laborales y profesionales de los estudiantes.

Este cambio de paradigma se consolidó con la creación del Trabajo Integrador Final (TIF) en reemplazo de la tesis tradicional. La medida buscó diferenciar las exigencias del grado respecto del posgrado para garantizar efectivamente el derecho al título. El TIF incorporó modalidades diversas —investigación, reflexión de prácticas y producción— y reconoció los saberes construidos en ámbitos profesionales, habilitando formatos innovadores como documentales, libros, sitios web o podcasts.

A este proceso se sumó una modificación clave en la instancia de evaluación: la sustitución de la tradicional “defensa” por un formato de coloquio. Esta propuesta está pensada como un diálogo horizontal entre colegas, con exposiciones más dinámicas y devoluciones centradas en el intercambio pedagógico.

Acompañar también desde lo humano

Uno de los consensos más firmes del encuentro fue entender que el egreso trasciende el trámite académico: es un momento vital atravesado por dimensiones emocionales y subjetivas. En ese sentido, la UNLP compartió su experiencia de articulación con áreas de Salud Mental y Género para abordar situaciones complejas en el tramo final. Por su parte, la UNCUYO reafirmó la importancia de una orientación que no sólo informe, sino que se base en la escucha, el sostén y la reconfiguración de proyectos de vida.

En ambos modelos, el acompañamiento se concibe como una práctica que fortalece el vínculo institucional. El objetivo es claro: transformar el aislamiento del estudiante frente a su producción final en un proceso colectivo y sostenido.

Síntesis de un diálogo necesario

El conversatorio dejó una certeza compartida: el desafío no consiste en disminuir la exigencia académica, sino en adecuarla al nivel de grado, reconociendo trayectorias diversas y construyendo condiciones reales para la finalización de la carrera. La experiencia de ambas universidades demostró que el egreso no es un acto individual, sino el resultado de una trama institucional que sostiene, orienta y valida el camino recorrido. 

En un contexto de grandes desafíos para la universidad pública, el intercambio interinstitucional se reafirma como una herramienta clave. Fortalecer políticas académicas que coloquen al egreso en el centro permite entenderlo no como un indicador aislado, sino como la expresión más concreta del compromiso social de la educación superior. 

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