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Irene Pujol: “Los juristas deberán pensar en herramientas para la protección de los derechos individuales, que defiendan la intimidad y eviten el fraude informático"

Abogada. Vicedecana de la Facultad de Derecho. Codirectora de un proyecto de investigación SIIP. Docente de la cátedra Derecho Privado V (Derechos Reales) de la carrera de Abogacía.

25 de junio de 2020, 13:11.

Irene Pujol: "Los juristas deberán pensar en herramientas para la protección de los derechos individuales, que defiendan la intimidad y eviten el fraude informático"

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¿Cómo cree que será el mundo que nos espera a la salida de la crisis?

En primer lugar, considero que habremos adquirido y revalorizado hábitos de higiene, de trabajo virtual, y aprendido a subsistir con menos cosas, valorando significativamente aquellas que realmente nos sirven.  El tiempo de encierro permite reflexionar y apreciar la naturaleza, los seres humanos y al aire libre. El cuidado de la salud se vuelve fundamental, y en extremos puede llevar a que existan casos de discriminación hacia personas infectadas o que estén en contacto con infectados. Pero es ahora donde se debe realzar la importancia de la solidaridad, la empatía y la humanidad.

Las consecuencias de esta pandemia afectan fuertemente al sistema económico, la situación de crisis, nos obligará a ser más eficientes y virtuales. Pero también existirán oportunidades para ciertos espacios. Por ejemplo, los bitcoins, la hipoteca digital y otros activos virtuales pueden cambiar para siempre el rol de las entidades financieras. La inestabilidad en la que pueden caer ciertas potencias, puede modificar para siempre el panorama internacional actual. La situación de riesgo hará que el Estado sea más fuerte y nuestra libertad más restringida en pos de evitar riesgos.

 

¿Cuáles serán los nuevos rumbos o decisiones que deberemos tomar?

La crisis nos obligará a achicar gastos, a ser más eficientes con los recursos disponibles y autosustentarnos en lo posible tanto a nivel individual, como nacional.  Una tarea a realizar es la de capacitarnos más en informática e idiomas y replantearnos la educación, con el fin de que apunte a las nuevas necesidades, y sea en parte virtual. Para esto deberemos invertir en conectividad para que la virtualidad no produzca exclusión, e implementar mecanismos para que no se produzca el aislamiento social real, y no se generalicen problemas de sociabilidad.

Con relación a la participación democrática o ciudadana, deben crearse espacios virtuales para debatir y ser escuchados. Los juristas deberán pensar en herramientas para la protección de los derechos individuales, para defender la intimidad y evitar el fraude informático. Deberemos pensar en una ciudad con espacios más abiertos y extendernos dentro de los posible, en vez de concentrarnos en el territorio.