Conciencia y autonomía para combatir la violencia de género

La violencia hacia mujeres y niños es una problemática que atraviesa transversalmente a toda la sociedad. Por ello, desde el Área de Articulación Social e Inclusión Educativa se fomentan iniciativas orientadas a generar la sensibilización acerca de esta problemática en la comunidad mendocina y a nutrir de herramientas a las víctimas de violencia de género para que salgan adelante.

03 de junio de 2015, 09:47.

Conciencia y autonomía para combatir la violencia de género

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En nuestro país cada 32 horas muere una mujer como consecuencia de la violencia de género. Durante el 2014,  277 mujeres fueron asesinadas por el sólo hecho de ser mujeres. En los últimos 7 años, 1808 mujeres fueron asesinadas por violencia sexista en Argentina (INFOJUS).

Desde hace algunos años se llevan adelante, a través del programa de Inclusión Social e Igualdad de Oportunidades y los proyectos Mauricio López de la UNCUYO, iniciativas tendientes a combatir este flagelo. Estudiantes, docentes, egresados y personal de apoyo académico, junto a organizaciones sociales  e instituciones públicas, han trabajado con mujeres que han sufrido algún tipo de violencia. En todos los casos, el objetivo ha sido construir herramientas que fortalezcan su autoestima y generen autonomía.

Talleres de serigrafía y danza, elaboración de conservas, charlas, debates, espacios de reflexión y desarrollo de microemprendimientos, son algunas de las acciones que se han llevado adelante, principalmente, en los Departamentos de Godoy Cruz, Guaymallén, Lavalle, Tunuyán y Las Heras.

Este trabajo de promoción del empoderamiento y desarrollo socioproductivo de las víctimas de violencia de género no hubiese sido posible sin la ayuda de las organizaciones sociales y de base.  Recordamos algunas de ellas, la Asociación Mujeres de fuego,  el Colectivo de mujeres Las inapropiables, Asociación Descosidas, la Agrupación 15 de julio, Asociación incluir.

La primera surge en el oeste de Godoy Cruz, comenzaron siendo 6 mujeres que se juntaban en una casa como lugar de contención, ahora son más de 100. “No es algo que nos enorgullezca, hemos logrado muchas cosas en este tiempo, pero es muy triste saber que hay tantas mujeres y niños sufriendo la violencia, es hora que la mujer diga ¡basta!” explicó María Cristina Muñoz, integrante de la Asociación. En tanto que Las inapropiables, son un grupo de mujeres del barrio La Estanzuela que trabajan con diferentes escuelas y centros de salud para la prevención de la Violencia de Género y talleres que permitan vislumbrar alternativas para las mujeres víctimas de esta situación. Por otro lado, la Asociación Descosidas es un grupo que trabaja en diversas instituciones públicas y “apostamos a la incorporación de la perspectiva de género a la praxis sociosanitaria, a la apertura del concepto de salud mental y la reflexión sobre la discriminación que día a día sufrimos las mujeres, por nuestra sexualidad y clase social”, explicó en Aleyda Yanes, integrante del espacio. La Agrupación 15 de julio trabaja con el colectivo LGTTB y trabaja en la promoción de los derechos del mismo y en la prevención de la violencia institucional funciona como legitimadora de otras violencias que terminan forzando, por ejemplo, la deserción educativa entre las tantas formas de exclusión social todavía presentes.

Por último, la Asociación Incluir está desarrollando por segundo año consecutivo en La Palaya, Guaymallén, un proyecto Mauricio López que promueve el encuentro y la reflexión de las mujeres de la zona “al principio, se charlaban sobre temas referidos a la crianza (porque muchas de ellas están solas en esta función). Ahora no sólo hablamos de eso sino que también problematizamos algunos mandatos culturales que recaen sobre ellas y buscamos entre todas el asesoramiento indicado para las problemáticas que atraviesan”, dijo Inés Galvez.

La violencia de género y el femicidio no es una problemática que se resuelva de un día para otro. Se trata de una construcción colectiva como sociedad, de los valores de los hombres y mujeres que la integran. Por ello, es importante también trabajar en nuevas masculinidades que redimensionen el rol de la mujer, pero sobre todo el del hombre en la sociedad, lejos de concepciones patriarcales. Desde la UNCUYO, se acompaña esta lucha por erradicar una problemática que no distingue clases sociales ni zonas geográficas, está en todos lados, y no es sólo física sino también psicológica. Por resolución del Consejo Superior Nº 247/15 se dispone la adhesión de la Universidad Nacional de Cuyo a la Declaración de emergencia nacional y pública por violencia de género y declara de interés universitario la movilización Ni una menos.

Una mujer en situación de violencia no puede salir sola, y el Estado debe ser garante y promotor de una vida sin violencia ni desigualdad. Por ello, el Área de Articulación Social e Inclusión Educativa se suma a la campaña y acompaña a todas las organizaciones y asociaciones de mujeres con las que articula para una efectiva aplicación de la Ley N° 26.485.

¡Ni Una Mujer Menos, Ni Una Muerta Más!  

 



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