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1 de Mayo Día del trabajo. Quienes hacen posible la separación de residuos en la UNCuyo

En el Día del Trabajador, se reconoce el rol fundamental del personal de limpieza, mantenimiento y recuperadores urbanos en la implementación del Proyecto UNCuyo SePaRa, una iniciativa que promueve el trabajo colectivo y la sostenibilidad en el ámbito universitario.

imagen 1 de Mayo Día del trabajo. Quienes hacen posible la separación de residuos en la UNCuyo

En el marco del 1 de mayo, Día del Trabajador, el Programa Residuos del Instituto Multidisciplinario de Ciencias Ambientales reconoce la labor fundamental del personal de mantenimiento y limpieza de las dependencias universitarias.

Su trabajo es fundamental para mantener el orden y la limpieza de las dependencias, como también para el correcto funcionamiento del Proyecto UNCuyo SePaRa sus residuos. Este trabajo es complementado por la labor de otros trabajadores, los recuperadores urbanos de la Cooperativa Coreme Ltda, quienes realizan la recolección, clasificación y venta de los materiales reciclables del Campus Universitario.

El Proyecto UNCuyo SePaRa sus residuos se construye con el aporte de muchos actores: estudiantes, docentes y personal que separan sus residuos, los trabajadores de maestranza y limpieza que recolectan los residuos y los materiales reciclables para entregarlos a los recuperadores urbanos. Así entre todos construimos una comunidad más sostenible, cuyo funcionamiento depende del compromiso y trabajo cotidiano de todos.

Carlos Contreras, trabajador de planta en el Rectorado Nuevo con 23 años de trayectoria en la Universidad Nacional de Cuyo, y Telma Morán, trabajadora de una empresa de limpieza en el edificio del CICUNC desde hace 17 años, representan a todas las personas que forman parte de estas tareas esenciales. Ambos han sido protagonistas del cambio que implicó la implementación del programa en 2016.

“Antes, toda la basura se juntaba en un mismo lugar, sin ningún tipo de separación. Hoy hay más orden, más limpieza y el trabajo es mucho más eficiente”, señala Contreras. En la misma línea, Morán recuerda: “Era un descontrol. Se tiraba todo junto y se generaba mucha suciedad. Con el proyecto, el cambio fue enorme: ahora se separa, se distribuyen mejor los residuos y el trabajo es más liviano”. La correcta separación no solo mejora la organización de los espacios, sino que también optimiza las condiciones laborales. Reduce la cantidad de residuos mezclados, facilita las tareas diarias y permite mantener los ambientes limpios por más tiempo.

Otro aspecto central es la participación de la comunidad universitaria. “La gente se fue acostumbrando a separar papel, plástico y otros materiales. Todavía falta, pero el avance es muy grande”, destaca Contreras. Por su parte, Morán agrega: “Hay personas que se interesan, leen las señaléticas y hacen el esfuerzo por separar correctamente”.

Las islas de separación distribuidas en distintos puntos del campus cumplen un rol clave en este proceso, ya que no solo organizan la disposición de residuos, sino que también promueven la concientización y el aprendizaje. Ambos coinciden en que el principal desafío sigue siendo la educación ambiental: “Es un proceso que lleva tiempo. Hay que seguir enseñando y acompañando para que cada vez más personas incorporen estos hábitos”. En este camino, el rol de los y las estudiantes resulta fundamental. “Al principio no conocen el sistema, pero con el tiempo lo incorporan. Se nota mucho la diferencia entre quienes recién ingresan y quienes ya llevan varios años en la universidad”, explica Morán.

Además, la experiencia del programa ha trascendido el ámbito local, generando instancias de intercambio con otras instituciones y fortaleciendo el trabajo colaborativo. Más allá de los avances, el mensaje es claro: el éxito del programa depende del compromiso colectivo. “Esto funciona cuando es un trabajo entre todos. No es solo del personal de limpieza, es de toda la comunidad”, subraya Morán. En este Día del Trabajador, ponemos en valor a quienes, con su trabajo diario, sostienen y hacen posible este cambio, contribuyendo a construir una UNCuyo más limpia, ordenada y comprometida con el ambiente.

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