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Sostener vínculos y potenciar el trabajo comunitario para promover la formación integral

Son las funciones más importantes del Programa Padre Jorge Contreras del Área de Proyectos Sociales de la Secretaría de Extensión Universitaria. El balance del año permite reflexionar acerca de la importancia de sostener programas territoriales que potencien el trabajo de las organizaciones sociales y promuevan la integración de las funciones de la Universidad (docencia, investigación y extensión), generando espacios de formación integral para toda la comunidad universitaria.

11 de diciembre de 2013, 10:14.

Sostener vínculos y potenciar el trabajo comunitario para promover la formación integral

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El programa P. Jorge Contreras es una propuesta de territorialización de acciones extensionistas que tiene como fin acompañar los procesos de intervención universitaria desarrollados en los territorios, generar continuidad en las prácticas extensionistas y fortalecer los vínculos territoriales para el desarrollo de prácticas curriculares en contextos reales. Está orientado a garantizar la continuidad y estabilidad en la articulación entre actores universitarios y actores que trabajen en la atención de alguna vulnerabilidad social. Este vínculo entre los protagonistas de las organizaciones sociales e instituciones públicas y la Universidad posibilita el encuentro y el diálogo entre las prácticas académicas y las prácticas sociales. Se pretende garantizar tanto la continuidad necesaria para acompañar los procesos iniciados como la sostenibilidad en el tiempo de las prácticas extensionistas territoriales.

El 2013 ha sido un año de profundizar caminos recorridos, acentuar las propuestas de acompañamiento a las organizaciones sociales e instituciones públicas con las que se articula en los territorios y crecer en las propuestas de curricularización de prácticas extensionistas. En este sentido, transitaron por los territorios diversas experiencias académicas que se nutrieron y potenciaron el trabajo comunitario de los espacios donde se ejecuta el Programa.

En primer lugar, cuatro estudiantes de la carrera Ingeniería Agronómica de la Facultad de Ciencias Agrarias realizaron en la Huerta en contexto de encierro, en el Penal de Boulogne Sur Mer, una práctica curricular de la Materia Extensión Rural. La misma consistió en participar del mantenimiento y desarrollo de la huerta junto a los detenidos y los universitarios Ing. Agrónomo Federico Pía y el Lic. en Biología Alejandro Serrano.

“Personalmente aprendí lo que es el trabajo en equipo, relacionado a la ayuda tanto de nosotros, como también la gente de la cárcel. Aprendí a escuchar realidades de vida muy distintas,  que me han ayudado a abrir mi cabeza y a entender que hay muchas realidades y todas son correctas. Respecto a mi formación profesional, la experiencia me ayudó a mejorar el trato con personas que no conocía, me enseñó a escuchar a gente que está en una situación muy difícil, me enseñó a valorar lo que es el trabajo”, reflexionó Bruno Abraham, estudiante del último año de la carrera Ingeniería Agronómica, después de realizar la práctica en la huerta en contexto de encierro. Este tipo de experiencias promueven principalmente espacios de diálogo de saberes, generando situaciones de encuentro y experiencias compartidas.

Luego, durante la última semana del mes de septiembre, se realizó una práctica de la carrera de Antropología de la Universidad Alberto Hurtado de Chile. Esta experiencia de movilidad de Extensión permitió profundizar el camino en la integración latinoamericana y también la construcción de lazos internacionales en el desarrollo de la función Extensión. En cuanto al Programa Contreras, dos grupos de estudiantes del tercer año de dicha carrera convivieron durante una semana con las comunidades barriales, haciendo sede en dos organizaciones: el Centro de Actividades Educativas Nº 339 del Barrio La gloria y la Radio de los sueños del Barrio Yapeyú. La experiencia tuvo por objetivo responder a una necesidad de las mismas organizaciones, desde la aplicación por parte de los y las estudiantes de diversas técnicas profesionales para intentar responder a las preguntas planteadas. “En cuanto a nuestra experiencia ¡fue total! Fue una gran semana donde tuvimos la oportunidad de compartir con mucha gente del barrio, y lo más importante de señalar, es que las relaciones que se produjeron fueron más allá de las entrevistas y/o actividades que realizamos. (…) La gente que conocimos ha sido y será parte importante de nuestra experiencia tanto como estudiantes como humanos. (…) Sin duda, las niñas y niños que estuvieron acompañándonos cumplieron un rol fundamental respecto a nuestra estadía”, concluyeron Javiera, Betsabé, Ricardo y Javiera, estudiantes chilenos que trabajaron en el Barrio Yapeyú. Con respecto a esta experiencia Fabiana Orosco, compañera de la Radio de los sueños compartió: “Para nosotras estas experiencias son muy valiosas, principalmente porque nos tienen en cuenta y creen en nosotras, que somos capaces de ser parte de estos procesos. Para nosotras es un aprendizaje gigante y también nos ayuda el aporte de las chicas y los chicos para crecer como radio”. El resultado de este proceso reflejó un primer acercamiento al diálogo de saberes, una profunda madurez por parte de las organizaciones e instituciones para acompañar a los y las estudiantes universitarios en sus procesos académicos en el territorio y un fuerte compromiso por parte del Programa Contreras en potenciar esta articulación Universidad – organizaciones sociales.

Por último, el sábado 12 de octubre se realizó una práctica curricular de la asignatura Historia Social Argentina 2 de la Carrera Lic. en Sociología, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en la Asociación Gestión Nativa y la Radio de los sueños, del Barrio Yapeyú; y el Centro de Aprendizaje Comunitario, del Barrio La Favorita. El objetivo fue establecer un primer diálogo de saberes entre los contenidos de la cátedra y los saberes de la comunidad desde la extensión universitaria. En el Barrio Yapeyú, acompañados por el Programa P. Jorge Contreras, la propuesta específica consistió en recuperar lugares de memoria para las organizaciones sociales del Barrio desde los ejes de “Trabajo” y “Participación Comunitaria”. “En general la experiencia me pareció de lo más productiva, personalmente pienso que la vinculación desde la universidad con la comunidad es una forma de desarrollo y aprendizaje que sólo se consigue interactuando con los problemas reales de las personas”, aseguró uno de los estudiantes que participó. Mientras otro de ellos afirmó que “fue una experiencia valiosa (primera salida de campo de muchos compañeros), donde pudimos experimentar actividades que sólo habíamos aprendido en la teoría”.

El proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes, acompañados por la Lic. en Sociología y becaria de CONICET Laura Nudelman, docente adscripta de la cátedra, concluirá en una cartografía social de estos lugares de la memoria, traducidos en un mapa que será de uso didáctico para las organizaciones que intervinieron. Lo valioso de este proceso fue poder poner en valor las prácticas de los estudiantes, reconociendo que pueden aportar y fortalecer el trabajo territorial de las organizaciones y al mismo tiempo profundizar su proceso de aprendizaje, formándose integralmente en contextos reales. En este sentido, la presencia en el territorio por parte del Programa permitió el vínculo con las organizaciones sociales, el primer paso de diagnóstico de la problemática a abordar y la confianza necesaria para promover instancias de intervención comunitaria por parte de la Universidad, en el marco de un proceso global acompañado y sostenido en el tiempo. “Se trató de un primer acercamiento entre los saberes académicos y los saberes de las organizaciones sociales. A su vez se logró una instancia de sensibilización de los estudiantes y una mayor integración del grupo con los docentes. Consideramos que la extensión posee un valor en sí misma que fortalece y enriquece los procesos de aprendizajes universitarios”, concluyó la docente.

Estas acciones llevadas a cabo en los territorios son posibles por la presencia permanente y sostenida por parte de la Universidad en los mismos. El proceso de construcción del vínculo de confianza y la articulación “aceitada” entre la institución Universidad, a través del Programa Padre Jorge Contreras, y las organizaciones territoriales permite que otros actores universitarios puedan hacer procesos cortos o instancias únicas de participación, eventos o actividades específicas, alterando lo menos posible los procesos sociales del territorio. De esta manera la participación y los aportes de los actores universitarios a estos procesos son más concretos, reales, con menos impacto obstaculizador y menos dañinos, en términos de aleatoriedad. Sin dudas, ninguna intervención en el territorio es ingenua e inocua. Todo proceso de acción sobre la realidad que vivimos tiene una intencionalidad política, la nuestra es hacer aportes desde la Universidad Pública a la resolución de problemáticas socialmente relevantes, involucrando en ello a toda la comunidad universitaria, promoviendo su formación integral. Y estos procesos tampoco son inocuos, inofensivos, siempre tienen un nivel de impacto negativo en los actores intervinientes. Sin embargo, intentar una presencia territorial permanente de la Universidad en articulación con esos actores puede disminuirlo. Por ejemplo, siendo parte del diagnóstico permanente de las problemáticas barriales, acompañando los procesos de participación comunitaria y promoviendo instancias de diálogo y autoevaluación continuos, que permiten esta relación dialógica entre la universidad y las organizaciones territoriales.



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