Las Joyas del MUA: las mujeres de Bermúdez

Se presentará una nueva muestra del ciclo “Las Joyas del MUA”, esta vez de la mano del pintor, profesor, dibujante y grabador José Bermúdez. La cita será para el día miércoles 30 de septiembre a las 12hs en el Espacio de Arte Luis Quesada (Rectorado-UNCUYO). Como es costumbre en este ciclo, se invita a la comunidad universitaria y público en general a disfrutar del buen arte mendocino combinado con música y una copa de vino. También tendremos el honor de compartir esta inauguración con el mismísimo José Bermúdez.

24 de septiembre de 2015, 13:01.

Las Joyas del MUA: las mujeres de Bermúdez

Ampliar imagen


Sobre José Bermúdez
Nació en San Rafael el 22 de julio de 1923. Siendo un niño se presentó en un concurso intercolegial de dibujo y  lo ganó.

Con el tiempo comenzó a ir a las clases de dibujo al aire libre en el parque General San Martín, y más tarde ingresa a la escuela de Bellas Artes, a la edad de 14 años, y posteriormente se recibe en 1946 como Profesor de Dibujo y Pintura. Siendo miembro de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (Filial Mendoza) propone el estudio de la figura humana.

Su trayectoria artística tiene en su haber más de 20 muestras individuales y participó en más de 150 exposiciones colectivas en Mendoza, en el interior del país y el extranjero. Sus obras integran la pinacoteca del Museo de Arte de Montecatini (Italia), Museo Fader de Mendoza, Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza,  Museo Universitario de Arte (MUA),  Museo Nacional del Grabado (Bs. As.) y numerosas colecciones particulares del país y extranjero.

José posee una amplia trayectoria docente, incluyendo la cátedra de Escenografía de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo.

Recibió una veintena de premios y distinciones, y hasta el día de hoy sigue produciendo obra. Se destacan sus reconocidos murales, realizados entre 1954 y 1962: Hall del Palacio de Gobierno de Mendoza, junto a Mario Vicente y Luis Quesada.

También en Galería Tonsa (relatando diferentes etapas de la historia Argentina), mural de ingreso a la Facultad de Ciencias Médicas, durante los años 1969 y 1970, José explora la posibilidad de la chapa batida: “Mi intención fue ubicar al sol ya la luna como guardianes de esa casa de estudios, como es la Universidad Nacional de Cuyo y  elegí el hierro para que las obras tuvieran una expresión poderosa y firme”.

Producción – Obra y Estilo
Su producción se caracteriza por una clara concurrencia de formas utilizadas y una innegable capacidad técnica.

Si observamos bien la espontaneidad perceptible en sus obras -producto de una gran seguridad en el dibujo- se encuentra sujeto a un muy riguroso control compositivo, dirigido fundamentalmente a lograr un orden y equilibrio. En las imágenes hay una correlación coherente entre el orden de sus composiciones y el rechazo de todo dramatismo.

Tiene un agudo sentido del color en tanto a una delicada armonía, como violentos contrastes que pueden llegar al más puro fauvismo. No es menor su dominio del blanco y negro del que dan muestra sus depresivos grabados, en los cuales explota los contrastes, propio de la vida y la muerte.

El acrílico es su preferido: desde la transparencia más leve, hasta las afirmaciones del empaste, desde la superficie lisa, hasta la modulación del tono sobre tono, o de la soltura del trazo. Bermúdez nos conquista.

Tenazmente busca de conseguir el dibujo claro, tan personal, tan sabio, que le adjudica atrevimientos gozosos, en estas intersecciones de pensamiento y deseo que reflejan la vida del artista. Un fondo inmóvil y atemporal respalda a sus Musas, la onda geometría que suele amparar  las figuras, la gracia y la nobleza, la seriedad y la profundidad del color. 

La Figura Humana – La Mujer Desnuda
“Mi tema incluye a la figura humana, a la mujer en particular, ya que en ella está el amor y el trabajo, y representa la vida lo más coherentemente posible, yo digo que la más alta expresión de la naturaleza es la vida humana, entonces la figura me basta”. J. B.

Bermúdez  tiene Pasión por la figura humana y a ella se da, en una invocación a la luz, a la razón y el amor, pronunciada con una paleta que no permite en los segundos planos ningún artificio capaz de despertarle a la figura la supremacía.